Inmediatamente después del regreso de Artemisa II a la Tierra, NASA comenzó a avanzar con Artemisa III, la próxima misión tripulada de su programa lunar. Artemisa III, que originalmente iba a ser el primer alunizaje tripulado del programa, ahora será una demostración en órbita terrestre baja (LEO) para probar maniobras de proximidad y acoplamiento (RPO) antes de intentar alunizar. Sin embargo, aunque la misión mantiene una fecha prevista para 2027, todavía faltan definiciones técnicas importantes y el calendario empieza a correrse hacia finales de ese año.
Este cambio en el diagrama de misiones y el nuevo retraso vuelven a plantear dudas sobre si NASA podrá cumplir su objetivo de volver con astronautas a la superficie lunar en 2028. La incertidumbre crece aún más si se considera que el programa Artemisa ya acumula varios años de demoras. Artemisa III había sido proyectada como la misión del primer alunizaje tripulado del programa, con una fecha oficial que llegó a ubicarse en 2026. Ahora, con esa misión convertida en un ensayo orbital previo, el regreso humano a la Luna queda desplazado a las siguientes etapas del programa.

Por ahora, la NASA afirmó que Artemisa III será una misión rendezvous y acoplamiento con tripulación, que empleará la nave Orion y se lanzará a bordo del cohete SLS. Sin embargo, explicó que los detalles de diseño de la misión y la tripulación se anunciarán más cerca del lanzamiento. En concreto, ni siquiera se conocen aspectos básicos como la duración del vuelo, la órbita elegida y la secuencia exacta de pruebas, lo que sugiere que la misión se encuentra en una etapa de diseño muy preliminar.
El alunizaje tripulado, de Artemisa III a Artemisa IV
El anuncio del nuevo perfil de Artemisa III llegó en febrero, antes del lanzamiento de Artemisa II, cuando NASA anunció que sumaría una misión intermedia antes del regreso tripulado a la superficie lunar, con el objetivo de ensayar, más cerca de la Tierra, sistemas que después serán necesarios para el descenso en nuestro satélite natural. La idea es probar el acoplamiento de Orion con uno o ambos módulos lunares desarrollados por SpaceX y Blue Origin. También se realizarán verificaciones integradas de soporte vital, comunicaciones, propulsión y trajes de actividad extravehicular.
Esta decisión puede considerarse inspirada en Apolo 9, la misión de 1969 que probó el módulo lunar en órbita terrestre antes del alunizaje de Apolo 11. En el caso de Artemisa, el desafío es más complejo porque NASA no desarrolla sola el módulo de descenso, sino que depende de dos sistemas comerciales: el Starship HLS, de SpaceX, y el Blue Moon, de Blue Origin. Ambos deben demostrar que pueden operar con Orion, acoplarse de forma segura y sostener las condiciones necesarias para que astronautas pasen de una nave a otra.
Más allá de la incertidumbre, el hardware principal de Artemisa III ya está en marcha. Una sección de la etapa central del cohete SLS llegó al Centro Espacial Kennedy el 27 de abril de 2026, después de un viaje en barcaza desde la instalación Michoud, en Nueva Orleans. Ese componente representa la mayor parte de la estructura central del lanzador y será integrado con la sección de motores dentro del Vehicle Assembly Building (VAB). También comenzaron a llegar segmentos de los propulsores sólidos, mientras continúa el trabajo sobre la nave Orion que llevará a la tripulación.

Las presuntas causas de los retrasos
El punto más delicado del programa lunar está hoy en los sistemas de alunizaje. Antes de transportar astronautas, tanto Starship como Blue Moon deben demostrar capacidades críticas, como vuelos de prueba, operaciones no tripuladas, soporte vital, despegue desde la superficie lunar y transferencia de propelentes criogénicos en el espacio. Este último punto es especialmente relevante para Starship, cuyo diseño requiere reabastecimiento orbital antes de viajar hacia la Luna. La transferencia de propelentes criogénicos entre vehículos todavía no se demostró a escala operativa en el espacio, por lo que sigue siendo uno de los grandes riesgos tecnológicos del programa.
Otro elemento pendiente son los trajes lunares de Axiom Space. De hecho, uno de los objetivos de Artemisa III era probar esos trajes, pero la empresa aún espera definiciones sobre cómo se realizaría ese ensayo. Una alternativa es probar el traje en la Estación Espacial Internacional (ISS), aunque esa decisión todavía depende de la planificación final de la agencia.
La tripulación tampoco se anunció. En general, en todas las misiones espaciales tripuladas, la definición de los astroautas es fundamental para comenzar su entrenamiento. De hecho, para Artemisa II, los astronautas comenzaron a entrenar con dos años de antelación. En Artemisa III, en cambio, la agencia todavía no confirmó nombres.

Un futuro lunar incierto
Artemisa III debía ser el gran regreso de astronautas estadounidenses a la superficie lunar, pero será un ensayo orbital. Si bien está propuesto por NASA como una posibilidad de aumentar las chances de éxito de las misiones siguientes, también implica una verdad incómoda: Estados Unidos aún no está listo para regresar a la Luna. Si bien el cambio puede ser razonable desde el punto de vista técnico, puesto que permite probar sistemas complejos antes de apuntar a nuestro satélite natural, también comprime el calendario y pone en duda la factibilidad de un alunizaje en 2028.
Sea como sea, Artemisa III será una misión decisiva. Si sale bien, Artemisa IV podría tomar el relevo como la misión del regreso humano a la superficie lunar. Si se retrasa o falla, el objetivo de volver a la Luna quedará técnicamente mucho más lejos y, posiblemente, para mucho más adelante.
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