Colombia designó a la ingeniera Claudia Benavides Salazar como próxima ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, en el gobierno de Abelardo de la Espriella, que asumirá el 7 de agosto. Benavides se pondrá al frente de un ministerio que durante los últimos años amplió su agenda hacia la inteligencia artificial, las tecnologías cuánticas, la bioeconomía, la transición energética, la soberanía sanitaria y el desarrollo espacial. El cambio abre una nueva etapa para definir cuánto de esa estructura continuará y cómo se conectará con la producción, las empresas y el empleo. El nuevo gobierno adelantó que busca convertir al ministerio en unmotor de transformación productiva y posicionar a Colombia como un centro regional de inteligencia artificial.

Benavides fue seleccionada mediante el llamado Banco de Talentos del presidente electo, una convocatoria digital a la que, según el nuevo gobierno, se inscribieron cerca de 300.000 personas.
Es ingeniera industrial de la Universidad Nacional de Colombia, magíster en Creatividad e Innovación y doctora en Competitividad, Innovación y Sostenibilidad. Su trayectoria se desarrolló principalmente en Manizales, donde dirigió Incubar Manizales y la Fundación Universidad-Empresa-Estado del Eje Cafetero. Además, ejerció la docencia universitaria.
Su perfil la diferencia de una conducción centrada exclusivamente en la investigación académica, puesto que su experiencia está vinculada con la creación de empresas, la estructuración de proyectos y la transferencia de conocimiento.
La herencia de la nueva ministra
Benavides reemplazará a Yesenia Olaya, cuya gestión impulsó una política de investigación orientada por misiones y con mayor énfasis territorial, social y ambiental. Bajo el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, las misiones fueron cinco: bioeconomía y territorio; derecho humano a la alimentación; transición energética; soberanía sanitaria y bienestar social; y ciencia para la paz. La idea fue que la investigación diera respuesta a problemas concretos y que los recursos llegaran a regiones históricamente alejadas de los principales centros científicos. Entre 2022 y 2026, el ministerio dió apoyo a 3.520 personas en doctorados y 5.631 en maestrías, una base de talento que requerirá continuidad para producir resultados a largo plazo.
La principal herencia tecnológica es la Política Nacional de Inteligencia Artificial, aprobada mediante el CONPES 4144 de 2025. Se trata de una hoja de ruta que reúne más de cien acciones hasta 2030 y una inversión prevista de unos US$ 152 millones para desarrollar infraestructura, talento, investigación, gobernanza y usos responsables de la IA.
A esa política se suma ColombIA Inteligente 2026, una convocatoria de US$ 7,5 millones para proyectos de investigación aplicada en inteligencia artificial y tecnologías cuánticas. Sus líneas incluyen sistemas agroalimentarios inteligentes, biodiversidad, energías renovables, educación, gestión de riesgos, algoritmos y simulación cuántica, circuitos fotónicos, comunicaciones seguras y sensores de alta precisión.

La idea de la convocatoria es llevar ensayos de laboratorio a prototipos, pruebas en condiciones reales y soluciones que puedan adoptar empresas, instituciones y comunidades. Sin embargo, el proceso quedó bajo revisión en julio por inconvenientes en la asignación de evaluadores y conflictos de interés. Este episodio deja como tarea inmediata también el fomento de la transparencia y una reconstrucción de confianza.
Por otro lado, la transformación digital también depende de una infraestructura que excede al ministerio de Ciencia y Tecnología. Al cierre del gobierno saliente, Colombia informó unos 9,2 millones de accesos 5G y presencia de esa tecnología en 209 municipios. También registraba una cobertura de internet fijo o móvil en el 73,9% de los hogares y del 56,9% en las zonas rurales. En ese contexto, quedaron en desarrollo tres centros especializados en inteligencia artificial, ubicados en Manizales, Zipaquirá y Usme. A su vez, más de 160 municipios iniciaron procesos de adopción de IA para servicios públicos, seguridad, movilidad, ambiente, turismo y agricultura.
La propuesta de la Misión de Transformación Digital 2035 es continuar ese recorrido mediante conectividad, capacidades digitales, infraestructura pública, ciberseguridad, gestión de datos e innovación productiva.
En el sector espacial, el satélite FACSAT-2 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana se utiliza para obtener imágenes destinadas a observación territorial y gestión ambiental. Hasta junio de 2026 había registrado 1.501 imágenes. En paralelo, ministerio avanzó en una política nacional de desarrollo espacial orientada a fortalecer la soberanía tecnológica, la formación especializada, el monitoreo ambiental y la coordinación entre universidades, empresas y organismos estatales.

La agenda que recibe Benavides cuenta además con un Plan Bienal de Convocatorias 2025-2026 por US$ 860 millones, destinado a formación de maestrías y doctorados, centros de investigación, infraestructura para inteligencia artificial, biodiversidad, energía sostenible, investigación básica y capacidades regionales. Uno de los retos será conservar esas inversiones y convertirlas en tecnologías, patentes, empresas y mejoras verificables, sin reducir la ciencia a resultados comerciales de corto plazo.
El desafío de Benavides
Colombia invierte alrededor del 0,21% de su producto interno bruto (PBI) en investigación y desarrollo. Esta proporción es baja frente a las economías más intensivas en conocimiento, y el nuevo gobierno también llega con promesas de austeridad fiscal. Por eso, la proyección del sector dependerá fundamentalmente de tres decisiones: sostener el financiamiento de largo plazo, completar los programas ya iniciados y construir reglas confiables para seleccionar proyectos.
El perfil de Benavides anticipa una mayor cercanía con el ecosistema empresarial. La medida de su gestión será si esa conexión logra ampliar la capacidad científica del país, reducir las brechas regionales y transformar conocimiento colombiano en soluciones que puedan escalar.
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