El 21 de septiembre de 2014, la sonda MAVEN ingresó en órbita alrededor de Marte después de viajar durante diez meses y recorrer más de 700 millones de kilómetros. La misión de la NASA no había sido diseñada para buscar huellas de vida ni para recorrer la superficie, sino para estudiar las capas superiores de la atmósfera marciana. Su objetivo principal era investigar cómo un planeta que alguna vez tuvo ríos, lagos y un clima más húmedo terminó convertido en el desierto frío y seco que conocemos.

La idea de la misión surgió a partir de las evidencias recogidas por otras sondas y vehículos exploradores, que encontraron antiguos cauces, minerales formados en presencia de agua y terrenos modificados por grandes inundaciones. Para que el agua líquida pudiera mantenerse sobre la superficie, Marte debía haber contado con una atmósfera más densa y temperaturas más elevadas. Sin embargo, en la actualidad su presión atmosférica media representa menos del 1% de la terrestre.
Así, MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile Evolution) se concibió para determinar adónde había ido aquel aire y qué papel había desempeñado el Sol en su desaparición.
¿Qué le pasó a la atmósfera de Marte?
La nave despegó el 18 de noviembre de 2013 desde Cabo Cañaveral a bordo de un cohete Atlas V. Transportaba ocho instrumentos destinados a analizar gases, partículas cargadas, radiación ultravioleta, campos magnéticos y la interacción entre Marte y el viento solar.
El viento solar es una corriente de partículas expulsadas continuamente por el Sol. La Tierra está protegida por un campo magnético global que «repele» esas partículas, pero Marte perdió la mayor parte de su campo magnético durante las primeras etapas de su historia y ha quedado indefenso. Como consecuencia, el viento solar puede interactuar directamente con su atmósfera superior, transferir energía a las partículas y favorecer su escape al espacio. MAVEN midió este proceso y comprobó que la pérdida se intensifica durante las tormentas solares.

La sonda también estudió la pulverización atmosférica, un mecanismo por el cual partículas energéticas golpean las capas superiores y liberan átomos. Además, detectó diferentes clases de auroras marcianas, investigó la cola magnética inducida detrás del planeta, y observó la distribución de hidrógeno procedente de la descomposición de moléculas de agua.
Sus resultados permitieron concluir que la erosión atmosférica fue mucho más intensa cuando el Sol era joven y activo, por lo que una parte considerable de la atmósfera marciana se perdió durante los primeros mil millones de años.
Sus mediciones sobre actividad solar, radiación y comportamiento atmosférico también aportaron información necesaria para planificar futuras misiones. Conocer cómo cambia la atmósfera resulta fundamental para calcular maniobras de aerofrenado, diseñar sistemas de descenso, mantener comunicaciones y evaluar los riesgos que enfrentarían eventuales astronautas.

La misión también tuvo una función operativa para la exploración de Marte. MAVEN incorporaba el sistema de comunicaciones Electra, mediante el cual podía recibir información de vehículos y módulos ubicados en la superficie y retransmitirla hacia la Tierra. De esa manera, pasó a integrar la red orbital que sostuvo las operaciones de exploradores como Curiosity y Perseverance.
Una misión que cambió nuestra visión de Marte
MAVEN había sido concebida para realizar una misión científica principal de un año, pero permaneció activa durante más de once años alrededor de Marte. La NASA perdió contacto con la nave el 6 de diciembre de 2025, después de que pasara detrás del planeta, y finalmente declaró terminada la misión en junio de 2026. Su archivo contiene más de una década de observaciones que se continuarán analizando y comparando con datos de otras sondas.
MAVEN no resolvió toda la historia climática marciana, pero permitió establecer el vínculo físico entre la actividad solar, el escape de gases y la transformación de Marte. Gracias a sus mediciones, la pérdida de la atmósfera dejó de ser solamente una hipótesis basada en antiguos paisajes y pasó a ser un proceso observado directamente.
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