Botswana firmó los Acuerdos Artemis y se convirtió en el país número 68 en sumarse al marco internacional impulsado por la NASA para la exploración pacífica y responsable del espacio. La firma se realizó el jueves 25 de junio en la sede central de la agencia espacial estadounidense, en Washington. Con esta adhesión, Botswana también pasa a ser la sexta nación africana en integrar la iniciativa, en un momento de crecimiento del interés global por la exploración lunar, marciana y por las futuras actividades comerciales más allá de la órbita terrestre.

La ceremonia estuvo encabezada por representantes de la NASA, del Departamento de Estado de Estados Unidos y del gobierno botsuano. David Tshere, ministro de Comunicaciones e Innovación de Botswana, estuvo encargado de la firma, mientras que por parte estadounidense participaron Matt Anderson, administrador adjunto de la NASA, y Gregory Autry, asesor en temas espaciales del Departamento de Estado. Según Anderson, la incorporación llega en una etapa clave para el programa Artemis, luego del anuncio de la tripulación de Artemis III y mientras avanza el ensamblaje de la nave que será utilizada en esa misión.
Un nuevo socio para volver a la Luna
Estados Unidos presenta a los Acuerdos Artemis como un conjunto de principios diseñados para ordenar la cooperación internacional en la exploración espacial civil. Fueron establecidos en 2020 por EE.UU., junto con otros siete países fundadores –Australia, Canadá, Italia, Japón, Luxemburgo, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido–, como respuesta al aumento de misiones gubernamentales y privadas previstas para la Luna y otros destinos del espacio profundo. Su objetivo es promover actividades transparentes, seguras y sostenibles, con reglas comunes para reducir riesgos, evitar interferencias entre misiones y facilitar la colaboración entre países.
Según la “letra grande”, firmar los Acuerdos implica comprometerse con la exploración pacífica, la asistencia a tripulaciones o misiones en situación de emergencia, el acceso abierto a datos científicos y la preservación de sitios de valor histórico en otros cuerpos celestes. Pero, hay algunos puntos sensibles: también incluye la coordinación de actividades para que las operaciones de un país o empresa no perjudiquen a las de otros actores.
El problema es que Estados Unidos, China, Rusia y cualquier país que busque establecer una presencia sostenida en la Luna probablemente concentrará buena parte de sus esfuerzos en las mismas regiones: los polos lunares, donde existen reservas de agua en forma de hielo. Así, la “letra chica” de los Acuerdos es establecer una “herramienta diplomática” para impulsar un marco jurídico internacional alineado con la visión estadounidense sobre cómo deben ser las reglas de la Luna. Los polos de nuestro satélite natural, en particular el polo sur, son zonas cada vez más relevantes ante el crecimiento de proyectos que involucran módulos de aterrizaje, estaciones orbitales, rovers, infraestructura de comunicaciones, sistemas de energía y posibles actividades de utilización de recursos.
Lo que los medios occidentales promocionan como el nuevo paso de la exploración del cosmos esconde una nueva guerra por la colonización de territorio espacial, y Norteamérica ya está abriendo el paraguas, marcando cómo la humanidad se deberá comportar allí una vez que lleguemos para quedarnos.

El vínculo de Botswana
Botswana tiene antecedentes de cooperación espacial con Estados Unidos desde la década de 1970, cuando participó en el programa satelital que luego sería conocido como Landsat, una de las iniciativas más importantes del mundo en observación terrestre. Esa tecnología permite obtener imágenes de la superficie del planeta para estudiar cambios ambientales, disponibilidad de agua, uso del suelo, agricultura, incendios, sequías y otros fenómenos de impacto directo en la gestión territorial.
Más recientemente, Botswana dio otro paso relevante con el lanzamiento de su primer satélite de observación terrestre, Botswana Satellite 1, en marzo de 2025, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. Ese hito marcó el ingreso del país a una etapa más activa en el uso de capacidades espaciales propias, especialmente vinculadas al monitoreo del territorio y al desarrollo tecnológico. La firma de los Acuerdos Artemis amplía ese camino hacia una dimensión diplomática y estratégica, al integrar a Botswana en una red internacional que busca establecer normas compartidas para la exploración espacial.
La incorporación también refuerza la presencia africana dentro del esquema Artemis, en un escenario donde cada vez más países buscan participar en la economía espacial, aun sin contar con grandes programas tripulados o lanzadores propios. Para muchas naciones, la adhesión funciona como una puerta de entrada a cooperación científica, transferencia de conocimiento, formación de capacidades técnicas y participación en debates sobre las reglas futuras del espacio. En ese mapa, Botswana se suma como un actor emergente que combina experiencia en observación terrestre, interés en exploración espacial y una apuesta por integrarse a los marcos internacionales que definirán las próximas décadas de actividad fuera de la Tierra.
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