La campaña lunar Artemis de la NASA continúa avanzando en su infraestructura terrestre con la llegada de un componente crítico de protección al Centro Espacial Kennedy en Florida. La histórica barcaza Pegasus de la agencia completó con éxito la entrega de una cubierta ambiental diseñada específicamente para la etapa central del cohete Space Launch System (SLS) que impulsará la misión Artemis III. Este elemento estructural desempeñará un rol fundamental durante las fases previas al lanzamiento, garantizando el resguardo de la tecnología interna del vector de lanzamiento más potente de la agencia durante los ensayos dinámicos en la plataforma.

Logística fluvial: el rol estratégico de la barcaza Pegasus
La barcaza Pegasus de la NASA, una embarcación diseñada originalmente para transportar los tanques externos del Transbordador Espacial, ha sido modificada y extendida para albergar los imponentes componentes del SLS. En esta ocasión, completó su trayecto hasta el Centro Espacial Kennedy para descargar la enorme estructura de protección metálica. La embarcación navega por rutas fluviales internas y oceánicas costeras, lo que representa el único método viable para trasladar piezas de hardware de semejante envergadura sin someterlas al estrés estructural del transporte terrestre o aéreo tradicional.
El diseño de Pegasus incluye sistemas de balasto avanzados que permiten nivelar la cubierta de carga con los muelles de descarga del Centro Espacial Kennedy, facilitando una transición milimétrica del hardware. Este tipo de logística especializada es un pilar silencioso pero crucial dentro del programa Artemis, ya que asegura que las secciones fabricadas en centros como Michoud en Nueva Orleans lleguen intactas a la zona de integración en Florida.
Ensayos en configuración “short stack” en la plataforma 39B
La cubierta recién entregada tiene como propósito principal proteger los sistemas internos de la etapa central del SLS cuando este se encuentre en la rampa de lanzamiento 39B. Allí, el cohete se someterá a una prueba de llenado de tanques (tanking test) en una configuración denominada “short stack” (apilamiento corto). Esta configuración implica que la etapa central se ensambla en el lanzador móvil sin la presencia de las etapas superiores ni de la cápsula Orion, permitiendo evaluar de forma aislada la respuesta del hardware principal.
Durante este test, los ingenieros de la NASA validarán la integridad de las conexiones umbilicales y la tolerancia térmica de los sistemas ante la introducción de propulsores criogénicos. La cubierta ambiental se acoplará en la parte superior expuesta de esta estructura truncada, replicando el sellado que normalmente ofrecería la etapa superior e impidiendo que factores ambientales alteren los datos de la prueba.

Protección de sistemas criogénicos y aviónica de precisión
El llenado de la etapa central del SLS involucra verter millones de litros de hidrógeno líquido a -252 °C y oxígeno líquido a -183 °C. Esta drástica diferencia de temperatura con el entorno tropical de Florida genera un ambiente propenso a la condensación extrema y a la formación de hielo en áreas críticas de la sección superior del cilindro, donde se aloja la aviónica principal y los sistemas de control de navegación del cohete.
La función de la cubierta meteorológica es aislar estas secciones expuestas para evitar ingresos de humedad, ráfagas de viento y variaciones de presión que puedan comprometer los componentes electrónicos de alta fidelidad. De este modo, la NASA mitiga los riesgos de cortocircuitos o lecturas erróneas en los sensores durante las simulaciones de cuenta regresiva, garantizando un entorno de prueba controlado y altamente predictivo para Artemis III.
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