La empresa española PLD Space completó el ensamblaje de la segunda etapa del MIURA 5, el lanzador orbital reutilizable con el que la compañía busca entrar en el mercado de pequeños satélites. Ahora, el módulo iniciará su campaña de calificación, una fase de pruebas destinada a confirmar que los sistemas funcionan correctamente antes de integrarse al cohete de vuelo. El avance acerca al MIURA 5 a su primer lanzamiento de prueba, previsto para 2026 desde el Centro Espacial Guayanés, en Kourou.

PLD Space es una compañía privada fundada en España con el objetivo de desarrollar una capacidad propia de acceso al espacio. Su primer gran paso fue el MIURA 1, un cohete suborbital lanzado en 2023 desde El Arenosillo, en Huelva. Este vuelo permitió validar tecnologías de propulsión, estructuras, aviónica y operaciones de lanzamiento. Con el MIURA 5, la empresa busca dar el salto a un vehículo orbital capaz de colocar satélites en el espacio y ofrecer servicios comerciales de lanzamiento desde Europa.
La segunda etapa y el futro del MIURA 5
La segunda etapa cumple un rol crítico dentro de la misión de un lanzador espacial: luego de que la primera etapa sacaa al cohete de la plataforma y atraviesa las capas más densas de la atmósfera, la segunda etapa debe completar la aceleración final y colocar la carga útil en la órbita prevista.
Según PLD Space, la segunda etapa ensamblada integra la aviónica, el sistema de alimentación, el sistema de control de reacción (RCS) y las estructuras primaria y secundaria. La aviónica reúne las computadoras, sensores y sistemas electrónicos que permiten guiar y controlar el vuelo.
El sistema de alimentación gestiona el flujo de propelentes hacia el motor. El RCS utiliza pequeños propulsores para orientar la etapa en el espacio y realizar ajustes de actitud. Las estructuras primaria y secundaria, por su parte, soportan las cargas mecánicas del lanzamiento y alojan los equipos internos.

El próximo paso será una campaña de pruebas compatibilidad electromagnética (EMC) en el extranjero. Estas pruebas verifican que los sistemas electrónicos del vehículo puedan funcionar sin interferirse entre sí y sin ser afectados por el entorno eléctrico y electromagnético del lanzamiento.
Una vez superada esa etapa, el conjunto regresará a las instalaciones de PLD Space para integrar el motor de la segunda etapa. Después, el objetivo será realizar una prueba estática en el centro de ensayos que la empresa opera en Teruel, donde el motor se encenderá con la etapa fijada al banco de pruebas para validar el comportamiento del sistema completo sin despegar.
El primer lanzador orbital español
El MIURA 5 utiliza propulsión líquida con queroseno RP-1 y oxígeno líquido. Su primera etapa está equipada con cinco motores TEPREL-C, cada uno con 190 kilonewtons de empuje al nivel del mar. La segunda etapa, por su parte, emplea un motor TEPREL-C Vacuum, optimizado para operar fuera de la atmósfera, con 75 kilonewtons de empuje.
El lanzador tiene dos metros de diámetro y está diseñado para colocar hasta 540 kg en órbita heliosincrónica (SSO), muy utilizada por satélites de observación terrestre porque permite pasar sobre una misma región con condiciones de iluminación similares.
El programa MIURA 5 es también una pieza importante para el acceso europeo al espacio. Europa cuenta con capacidades consolidadas a través de Ariane 6 y Vega-C, operados desde el Centro Espacial Guayanés, pero al mismo tiempo busca ampliar su oferta de lanzadores con nuevos actores comerciales. En esa línea avanzan empresas como PLD Space, Isar Aerospace, Rocket Factory Augsburg, MaiaSpace, Orbex e HyImpulse, que desarrollan vehículos orientados principalmente al mercado de pequeños satélites. La Agencia Espacial Europea acompaña este proceso con iniciativas como el European Launcher Challenge y el programa Boost!, pensados para fortalecer la competencia, diversificar proveedores y reducir la dependencia de lanzadores externos.
La campaña avanza en paralelo al desarrollo del complejo de lanzamiento de PLD Space en el área ELM-Diamant del Centro Espacial Guayanés. La agencia espacial francesa, el Centre national d’études spatiales (CNES), autorizó a la empresa a desarrollar y operar allí su propia infraestructura. De esta forma, PLD Space se convierte en uno de los actores privados llamados a ocupar un espacio central en la nueva etapa del puerto espacial europeo.

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