Perú puso a disposición de Venezuela imágenes satelitales captadas por el PerúSAT-1 para apoyar la evaluación de daños provocados por el doble terremoto que afectó al norte del país. La entrega se realizó a través de la Agencia Espacial del Perú, la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CONIDA), a la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE). El objetivo es aportar información territorial para identificar zonas afectadas, dimensionar el impacto del desastre y coordinar con mayor rapidez las tareas de emergencia.

El aporte se da en un contexto crítico para Venezuela, con daños estructurales, afectación de servicios y un recuento de víctimas que sigue abierto. En este tipo de escenarios, la información satelital permite observar áreas extensas sin depender de relevamientos terrestres, que son generalmente complicados de obtener por la restricción de los accesos y los daños propios de la catástrofe. En general, la respuesta ante emergencias es una de las aplicaciones principales de las imágenes satelitales, porque permiten comparar el estado del territorio y detectar cambios en infraestructura, edificios, vías de comunicación y zonas urbanas.
El rol del PerúSAT-1
El PerúSAT-1 es el primer satélite peruano de observación de la Tierra con resolución submétrica, que sirve para obtener imágenes detalladas de la superficie terrestre. Airbus Defence and Space lo desarrolló y fabricó en Francia para el Gobierno de Perú, y está operado por el país desde el Centro Nacional de Operaciones de Imágenes Satelitales, en Pucusana. Se lanzó en septiembre de 2016, opera a 702,5 kilómetros de altitud, y tiene capacidad de observación para distinguir elementos con alto nivel de detalle.
En el caso venezolano, las imágenes pueden ayudar a ubicar sectores con daños visibles, priorizar zonas de intervención y orientar equipos de rescate. Esta información permite tener una idea del panorama general, para complementar la información obtenida por estaciones sismológicas, organismos de protección civil y reportes locales.
Uno de los aspectos distinguidos es que las imágenes post emergencia pueden compararse con imágenes previas, y con ello especialistas pueden identificar cambios en el terreno, la trama urbana y daños en infraestructura crítica. Además, combinada con otros sistemas de observación, esta información ayuda a generar mapas de deformación del suelo, detectar desplazamientos asociados a fallas geológicas y mejorar la comprensión técnica del evento. En particular, la ABAE señaló que las observaciones permiten analizar la deformación vinculada a la Falla de San Sebastián, una de las estructuras tectónicas más importantes del norte venezolano.
La cooperación entre Perú y Venezuela
La ayuda peruana también pone en evidencia el valor de los servicios satelitales más allá de la aplicación propia. Un satélite de observación no solo sirve para producir imágenes del territorio nacional. También puede integrarse a redes regionales y ser de ayuda para otros países que queden dentro de la cobertura del orbitador.
Para Perú, el uso del PerúSAT-1 en una crisis internacional refuerza el papel de su infraestructura espacial como herramienta de servicio público. Para Venezuela, representa una fuente adicional de información en un momento en el que cada dato puede mejorar la respuesta sobre el terreno.
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