La misión Artemisa II de la NASA despegó hacia la Luna el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Desde entonces, el mundo sigue atento cada movimiento de la nave Orión, en una cobertura que se transmite por plataformas como Youtube y Netflix, y que se replica en la mayoría de las redes sociales. Sin embargo, uno de los comentarios más recurrentes en el material vinculado con la misión es: “No les creo, está todo hecho con IA“.
La inteligencia artificial (IA) constituye uno de los grandes avances tecnológicos del siglo XXI, y tiene una infinidad de aplicaciones muy útiles y beneficiosas. Sin embargo, también tiene su lado negativo. En los últimos años, el uso masivo de herramientas capaces de generar imágenes, audios y videos hiperrealistas ha facilitado la difusión de fake news y contenidos manipulados, al punto de erosionar la confianza del público en lo que ve y lo que escucha.
Pero desconfiar del regreso de la NASA a la Luna no implica desconfiar de un video, implica desconfiar de la física. Así que, para que puedan decidir por su cuenta si confían en que Artemisa II se trata de uno de los hitos tecnológicos más importantes de la década, les compartimos la siguiente explicación.
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