La supercomputadora Clementina XXI podrá ser utilizada por empresas y organizaciones del sector productivo argentino. La medida surge de un convenio entre la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología y la Fundación Sadosky. El objetivo es que una infraestructura de supercómputo instalada en el país, además de utilizarse en el ámbito científico, también pueda emplearse para acelerar proyectos industriales, tecnológicos y empresariales de alta complejidad.

Clementina XXI funciona en el Servicio Meteorológico Nacional y forma parte de la infraestructura estratégica de cálculo de alto desempeño de Argentina. Hasta ahora, su uso estuvo principalmente orientado al sistema científico y tecnológico, con aplicaciones en investigación, modelado, simulaciones y procesamiento intensivo de datos. La apertura al sector productivo busca conectar esa capacidad pública con empresas, pymes y organizaciones que necesitan resolver problemas que no pueden abordarse con computadoras convencionales.
Una supercomputadora superpotente
La capacidad de Clementina XXI alcanza una potencia teórica de 15,7 petaFLOPS, una unidad que mide cuántas operaciones matemáticas de punto flotante puede realizar un sistema por segundo. Esto permite ejecutar millones de cálculos simultáneos y reducir tiempos de procesamiento en tareas que serían inviables o demasiado lentas en equipos comunes. Según la información oficial, esa capacidad equivale a cerca de 4 millones de horas de cómputo mensuales disponibles para proyectos de alta complejidad.
El equipo fue ensamblado por Lenovo y combina 5.120 núcleos en procesadores Intel Xeon CPU Max Series con 296 aceleradoras Intel Data Center GPU Max Series. También cuenta con refrigeración líquida directa para CPU y GPU, una memoria total de 1,66 petabytes, red InfiniBand de 400 Gbps y almacenamiento paralelo de alto rendimiento. Estas características son necesarias para trabajar con modelos de inteligencia artificial, simulaciones físicas, grandes bases de datos, cálculos científicos y procesos industriales que demandan alta velocidad y gran capacidad de memoria.
Las aplicaciones posibles: varias áreas estratégicas
Clementina XXI podrá usarse para desarrollar soluciones de inteligencia artificial, diseñar nuevos medicamentos, analizar grandes volúmenes de datos, modelizar yacimientos de petróleo y gas, crear nuevos materiales y realizar simulaciones industriales. También puede aplicarse en genómica, pronósticos meteorológicos, estudios del clima, ingeniería, transporte, energía, economía y finanzas. Para una empresa, acceder a supercómputo puede significar probar diseños, optimizar procesos o entrenar modelos sin tener que contratar servicios costosos en el exterior.
El acuerdo apunta especialmente a maximizar el uso de una infraestructura que ya existe y que requiere condiciones técnicas exigentes para operar. Durante 2024 se realizaron adecuaciones en el centro de datos y en la provisión energética para que Clementina pudiera funcionar a plena capacidad desde 2025. Su incorporación al sector productivo busca aprovechar esa inversión para generar más transferencia tecnológica, mayor competitividad y proyectos de valor agregado.
La apertura de Clementina XXI también tiene un valor estratégico. En una economía cada vez más dependiente de datos, simulaciones e inteligencia artificial, la capacidad de cómputo se vuelve un recurso productivo. Argentina cuenta con talento científico y tecnológico, pero muchas veces depende de infraestructura externa para ejecutar proyectos complejos. Poner supercómputo nacional al alcance de empresas y pymes puede reducir esa dependencia y acercar el sistema científico a problemas concretos de la industria.
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