La empresa estadounidense Momentus completó una demostración de sensores y comunicaciones en órbita para realizar operaciones de proximidad entre vehículos espaciales. La prueba involucró a su plataforma Vigoride-7 y al pequeño satélite R5-S10 de la NASA, que maniobró cerca de ella mientras se recopilaban datos. El ensayo combinó imágenes ópticas, infrarrojas y mediciones con láser para evaluar tecnologías para futuras operaciones autónomas. Según la empresa, se cumplieron los objetivos principales y secundarios de la demostración. El resultado aporta una base experimental para servicios que requieren observar y seguir otra nave mientras ambas se encuentran en órbita.

El trabajo forma parte de una colaboración entre Momentus y la NASA para desarrollar capacidades de inspección, navegación relativa y servicios espaciales. La agencia estadounidense viene investigando estas tecnologías mediante proyectos como Argon, un sistema de pruebas en tierra, y Raven, que combinó cámaras ópticas, infrarrojas y sensores láser para observar y seguir vehículos que se aproximaban a la Estación Espacial Internacional.
Estas tecnologías permiten acercarse con precisión y seguridad a otros objetos en órbita, una capacidad necesaria para inspeccionar, reparar o reabastecer satélites y prolongar su vida útil. También pueden facilitar la captura y retirada de basura espacial, reduciendo el riesgo de colisiones.
En lo que respecta a este ensayo en particular, Vigoride es una plataforma que puede transportar satélites, alojar instrumentos y servir como soporte para ensayos tecnológicos después del lanzamiento. En esta misión llevó al R5-S10, un CubeSat de formato 6U: un pequeño satélite, del tamaño de una caja de zapatos, utilizado para experimentación y demostraciones tecnológicas, y compatible con vehículos como Vigoride.
El acuerdo, anunciado en febrero, contemplaba que R5-S10 actuara como una cámara independiente, para observar a Vigoride desde el exterior y aportar información sobre su estado. Ambos llegaron al espacio a bordo de la misión compartida Transporter-16 de SpaceX, en marzo de 2026. La actividad anunciada ahora corresponde a los resultados del ensayo realizado después de ese lanzamiento.
El rol central de la navegación relativa
La tecnología central de las operaciones de proximidad es la navegación relativa, que determina dónde se encuentra una nave respecto de otra y cómo cambia esa relación durante el movimiento. Para acercarse con seguridad, un vehículo necesita identificar su objetivo, estimar su distancia y orientación y ajustar la trayectoria sin perderlo de vista.
Para ello, las cámaras ópticas aportan imágenes en luz visible, mientras que las infrarrojas observan radiación en otra región del espectro y ofrecen información complementaria cuando cambia la iluminación. En paralelo, el LiDAR utiliza luz láser para obtener mediciones de distancia y geometría. Finalmente, los algoritmos procesan y combinan esos datos para mejorar la estimación del movimiento relativo.
Además, según afirma Momentus, su desarrollo incorpora inteligencia artificial (IA) y fusión de sensores, es decir, el uso conjunto de distintas mediciones. La combinación busca reducir la dependencia de un único instrumento y sostener el seguimiento en situaciones donde una imagen aislada puede resultar insuficiente.
Sensores comerciales y comunicaciones puestos a prueba en órbita
Durante el ensayo, que Momentus presenta como una demostración de percepción y comunicaciones, Vigoride-7 desplegó el satélite R5-S10, que realizó maniobras en sus inmediaciones, recopilando datos a diferentes distancias y condiciones de iluminación. También se probó el terminal Deke, un equipo de comunicaciones desarrollado por la empresa estadounidense Solstar que permitió intercambiar datos e imágenes entre ambos vehículos. El trabajo se realizó bajo un contrato de US$ 1,86 millones con SpaceWERX, el área de innovación de la Fuerza Espacial estadounidense.
Una característica del desarrollo es el empleo de sensores comerciales adaptados y calificados para funcionar en órbita terrestre baja (LEO). Ese enfoque permite investigar alternativas a equipos diseñados exclusivamente para el espacio, aunque exige verificar su funcionamiento en el entorno orbital.
En ese contexto, el R5-S10 forma parte del programa R5 de la NASA, que desarrolla pequeños satélites experimentales para evaluar nuevas tecnologías en el espacio con procesos más rápidos y económicos. Este ejemplar continúa el trabajo del R5-S7, que utilizó un LiDAR industrial para realizar operaciones de proximidad durante una misión anterior.
La demostración junto a Vigoride-7 amplía esa experiencia con pruebas de sensores y comunicaciones en órbita. Los datos obtenidos permitirán evaluar su desempeño antes de incorporarlos a futuras misiones de inspección, mantenimiento o retirada de objetos espaciales.
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