Desde el comienzo de la escalada de Medio Oriente, el dron kamikaze iraní Shahed-136 quedó en el centro de la escena por su protagonismo en los ataques de Irán a Estados Unidos, Israel y sus aliados. Sus capacidades y efectividad quedaron en evidencia cuando Washington copió este modelo con ingeniería inversa y lo implementó en el frente bajo el nombre de LUCAS. Sin embargo, ahora medios orientales están poniendo la atención sobre un modelo menos conocido, el ASN-301 de China, que a simple vista se parece al Shahed pero responde a una lógica distinta. Lo llamativo de esta versión no está en su tamaño ni en su carga explosiva, sino en que fue concebido para encontrar radares enemigos y destruirlos.

Contexto internacional
- En la actualidad, la guerra moderna emplea drones como dispositivos económicos para saturar, confundir o dejar ciega a una red de defensa aérea antes de un ataque mayor.
- El atractivo de estos sistemas está principalmente en su bajo costo frente a interceptores que valen millones de dólares.
- Recientemente Reuters señaló que Irán ya disparó más de 1.000 drones durante el conflicto con EE.UU. e Israel.
El ASN-301, la versión china del Shahed
El ASN-301 es una munición merodeadora antirradiación, un dron diseñado para entrar en una zona hostil, merodear y lanzarse sobre una fuente de emisión electromagnética, como un radar. A diferencia de los drones kamikaze generales, que buscan destruir por destruir para saturar bases militares o escuadrones adversarios, su misión es inutilizar el ojo del sistema enemigo. El ASN-301 va por las antenas, los radares de vigilancia o los sensores que permiten detectar blancos y guiar interceptores. Esa especialización lo posiciona más como un arma de supresión de defensas aéreas que de un simple dron kamikaze de ataque general.
El ASN-301 es un sistema compacto, al que se le atribuyen 2,5 m de largo, 2,2 m de envergadura y un peso de 135 kg. Vuela a una velocidad máxima de 220 km/h, cuenta con más de cuatro horas de autonomía y un radio de combate de hasta 300 km. La carga de combate es de 30 kg, menor que la del Shahed-136. Sin embargo, la versión china usa una espoleta de proximidad láser para dispersar unos 7.000 fragmentos preformados. Esta solución está particularmente pensada para dañar antenas, vehículos radar y sistemas de control sin necesidad de un impacto directo perfecto. Además, varias fuentes le atribuyen capacidad para buscar emisiones en la banda de 2 a 16 GHz. Para ello, tendría un alcance de búsqueda de unos 25 km y hasta ocho blancos preconfigurados.

El iraní Shahed-136 y el origen de la semejanza
El Shahed-136, en cambio, es un dron kamikaze “de un solo ataque” que funciona como un misil barato de largo alcance. Mide unos 3,5 metros de largo, tiene 2,5 metros de envergadura y puede cargar cabezas de guerra de hasta 50 kg. Emplea navegación GNSS e inercial para volar hacia coordenadas previamente cargadas, con un alcance estimado de hasta 2.000 kilómetros.
En comparación, entonces, el Shahed-136 sirve para saturar, mientras que el ASN-301 sirve para abrir la puerta. El dron iraní complica a una defensa por volumen, costo y alcance. El chino, en cambio, apunta a los radares que sostienen toda la arquitectura defensiva. Si un dispositivo de este tipo logra destruir o degradar sensores, la siguiente ola de drones, misiles o aviones encuentra un entorno mucho más favorable. Por eso resulta más letal en una guerra moderna, aun llevando menos explosivo.

La semejanza física entre ambos ejemplares y la diferencia entre su misión parece tener una explicación. Un informe del Institute for National Security Studies (INSS) de Israel señala que el Harpy, desarrollado por Israel Aerospace Industries, fue el primer sistema operativo de este tipo y terminó inspirando imitaciones o copias en varios países, entre ellos China e Irán. La similitud aerodinámica, entonces, se debe a que los dos parecen ser herederos de una misma familia conceptual de municiones merodeadoras de ala delta con hélice impulsora trasera. Pero a partir de esa base común, cada país empujó el diseño hacia necesidades distintas.
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