El cohete suborbital SEBIT de la empresa surcoreana Innospace realizó su primer vuelo de prueba desde Brasil, pero una desviación de la trayectoria hizo que la Fuerza Aérea Brasileña tenga que activar el sistema de terminación de vuelo (FTS). El vehículo explotó y cayó dentro de la zona marítima de seguridad.

El SEBIT, el nuevo cohete suborbital multipropósito de Innospace, despegó el 19 de agosto desde el Centro de Lanzamiento de Alcântara, en Brasil, en su primer vuelo de prueba. Al prinipio, el lanzador se elevó normalmente sobre la plataforma. Sin embargo, durante el ascenso, comenzó a desviarse de la trayectoria planificada. En respuesta a esa situación, y velando por la seguridad de las personas y estructuras en tierra, la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) se vió obligada a activar el sistema de terminación de vuelo y darpor finalizada la misión antes de tiempo.
Según Innospace, la empresa aún no pudo identificar la fuente de la anomalía, y continúa analizando la telemetría para determinar qué provocó la desviación. Tampoco confirmó aún la altitud, distancia y duración exactas que alcanzó el vehículo, pero fuentes presentes en el lanzamiento sugieren que la misión habría terminado a los 35 segundos. Luego de la explosión, el cohete cayó dentro de una zona marítima delimitada frente a la costa brasileña, y no hubo heridos ni daños a instalaciones.
¿Qué debía probar el SEBIT en su primer vuelo?
El SEBIT es un cohete de una sola etapa que está impulsado por un motor híbrido de unas 3.000 kg de empuje. No es un cohete orbital convencional: no está diseñado para llevar satélites o carga útil a la órbita. En cambio, su objetivo es realizar vuelos suborbitales y transportar experimentos o equipos hasta la alta atmósfera, entre los 50 y 100 kilómetros. Allí, el cohete ofrece por un tiempo limitado condicions de gran altitud y microgravedad para realizar ensayos científicos y tecnológicos.
El motor híbrido es el corazón del vector, y usa propelentes almacenados tanto en estado sólido como líquido. Innospace se encuentra desarrollando y mejorando esta tecnología para emplearla en su familia de lanzadores. En ese sentido, uno de los objetivos del SEBIT, además de realizar pruebas en la atmósfera alta, es probar componentes y realizar demostraciones tecnológicas de sistemas que la compañía pretende emplear en sus demás cohetes.
El vehículo también incorpora un sistema integrado de telemetría, que transmite datos sobre su posición y el estado de las cargas transportadas durante el vuelo. Para esta primera misión, la empresa buscaba evaluar en conjunto el motor, las características aerodinámicas del vuelo, los sistemas de guiado, navegación y control (GNC), el seguimiento desde tierra, la seguridad de vuelo y las operaciones de la infraestructura de lanzamiento.
Antes de llegar a Alcântara, el sistema superó una campaña de ensayos en tierra en Corea del Sur. El 3 de agosto, Innospace realizó una prueba integrada, en la que el motor funcionó durante 83 segundos. En paralelo, también se evaluaron la estructura, la alimentación de propelentes, la aviónica y el sistema de control.
En Brasil, la empresa completó el 14 de agosto un Wet Dress Rehearsal, el ensayo general de carga de propelentes previo al lanzamiento. Ese ensayo reproduce la secuencia real previa a la misión: alista los sistemas principales del cohete, incluyendo la carga de propelentes, el sistema de control de lanzamiento, la infraestructura terrestre, la integración entre el cohete y la plataforma y las medidas de seguridad.

¿Por qué la Fuerza Aérea Brasileña terminó el vuelo?
Según Innospace, el despegue comenzó con noralidad. Sin embargo, durante el ascenso, los sistemas de seguimiento detectaron que el movimiento del cohete se apartaba de la trayectoria prevista. Ante ese desvío, la FAB, responsable de la seguridad de las operaciones en Alcântara, activó el sistema de terminación de vuelo.
El FTS es una medida de seguridad ante un cohete que ya no sigue el recorrido planificado y potencialmente perdió el control. La idea es evitar que el lanador ponga en riesgo zonas pobladas, infraestructura terrestre o cualquier cosa fuera del área de seguridad. Es, en esencia, una carga pirotécnica comandada de forma remota, que se activa de forma deliberada para hacer explotar el cohete sobre la ona de seguridad. Esto terina el vuelo antes de permitir que el cohete continúe una trayectoria que dejó de cumplir los límites definidos para la misión.
Por ahora, Innospace confirmó la desviación y la intervención de la FAB, pero no determinó subsistema originó el comportamiento anómalo.

La experiencia previa de Innospace en Brasil
El episodio se en un contexto crítico para Innospace. En diciembre de 2025, la compañía tuvo otro lanzamiento fallido desde Alcântara, con su cohete orbital HANBIT-Nano. Aquel vehículo voló normalmente durante los primeros segundos, pero a los 33 segundos sufrió una fuga de gases de combustión en la parte delantera de la cámara del motor híbrido de la primera etapa, que terminó provocando la pérdida de la misión.
Luego de aquel vuelo, Innospace realizó una investigación junto con el Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos de Brasil (CENIPA). La falla se vinculó con deficiencia de sellado, que resultó de un trabajo de rearmado realizado antes del lanzamiento. La empresa realió los cambios pertinentes en componentes, procesos de montaje y controles de calidad del HANBIT-Nano, y prevee un nuevo vuelo de ese vector desde Brasil.
¿Qué dejó el primer vuelo del SEBIT desde Alcântara?
Aunque el SEBIT no completó con éxito su misión, Innospace recuperó información de la plataforma, la propulsión, el sistema de guiado, navegación y control y los medios de seguimiento. Toda esa información contribuirá a la curva de aprendizaje de la empresa que, además, reconstruirá el vuelo y definirá las modificaciones necesarias.
La misión también fue la primera cuyo acuerdo comercial para utilizar el centro brasileño fue facilitado por ALADA, la empresa estatal creada en 2025 para ampliar la explotación comercial de la infraestructura aeroespacial pública de Brasil. La instalación continúa bajo responsabilidad de la Fuerza Aérea Brasileña, mientras el país busca aumentar la cantidad de operaciones comerciales realizadas desde Alcântara.
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