Blue Origin confirmó que los trabajos de ingeniería, ensamblaje e integración de sus módulos de aterrizaje lunar Blue Moon continúan avanzando de forma independiente a las labores de reconstrucción de su infraestructura de lanzamiento en Florida. Esta separación de operaciones busca mitigar el impacto del incidente técnico ocurrido el pasado 28 de mayo de 2026 en el Complejo de Lanzamiento 36 (LC-36A) de Cabo Cañaveral, donde una anomalía en la sección de motores de la primera etapa del cohete New Glenn provocó una explosión estática que destruyó la torre pararrayos y el sistema transportador-erector. A pesar del cese temporal de los vuelos de este vector orbital, la estrategia de producción en paralelo mantiene el desarrollo logístico lunar separado de los plazos de recuperación del vehículo de transporte.

Aislamiento operativo de la línea de producción Blue Moon
La división de permanencia lunar de Blue Origin, bajo la dirección de su vicepresidente sénior John Couluris, ha verificado que la fabricación de las naves Blue Moon mantiene su ritmo en las instalaciones de la empresa. Actualmente, la firma cuenta con siete módulos lunares en distintas fases de producción activa, distribuidos entre las variantes Blue Moon Mark 1 (MK1), diseñada para el transporte de hasta tres toneladas métricas de carga útil, y los modelos conceptuales Blue Moon Mark 2 (MK2) destinados a misiones tripuladas en fases posteriores de la exploración espacial.
Este aislamiento operativo responde a una estrategia industrial que busca blindar el desarrollo de la carga útil frente a las contingencias de los vectores de transporte. Los componentes de hardware de los sistemas de aterrizaje, que utilizan motores criogénicos BE-7 alimentados por oxígeno e hidrógeno líquido, se ensamblan de forma descentralizada, garantizando que el diseño y la maduración técnica no sufran retrasos estructurales directos debido a la inactividad temporal del cohete principal.
Rediseño logístico y reconfiguración del Complejo LC-36
El director ejecutivo de la organización, Dave Limp, detalló los planes de reconfiguración integral para las plataformas de lanzamiento con el fin de agilizar el retorno al servicio del cohete New Glenn. La reconstrucción de la plataforma LC-36A prescindirá de la arquitectura original basada en complejos cilindros hidráulicos subterráneos, adoptando en su lugar un enfoque operativo híbrido donde el cohete se ensamblará horizontalmente en una instalación técnica y se elevará mediante un sistema de grúas externas directamente en la plataforma antes de acoplar la carga útil.
Adicionalmente, los tanques de almacenamiento criogénico y las estructuras principales de integración sobrevivieron al evento del 28 de mayo, lo que acelera los plazos previstos para reanudar operaciones antes del cierre de 2026. Para evitar cuellos de botella y garantizar la redundancia de misiones críticas, la empresa ha decidido acelerar la construcción de una segunda plataforma independiente, denominada LC-36B, cuya entrada en servicio se ha programado para finales de 2027, optimizando el flujo de lanzamientos comerciales y gubernamentales.

Implicaciones institucionales en el programa Artemis
La NASA, a través del ejecutivo del programa de la base lunar, Carlos García-Galán, y el administrador Jared Isaacman, se encuentra colaborando de manera estrecha en la investigación de los datos de telemetría de la primera etapa del vehículo. La resolución técnica del fallo es de carácter prioritario para los intereses espaciales de los Estados Unidos, dado que los motores BE-4 de metano y oxígeno líquido que propulsan la primera etapa del New Glenn también son utilizados por el vector Vulcan Centaur de la empresa United Launch Alliance (ULA), expandiendo los márgenes de revisión de seguridad a múltiples arquitecturas del sector.
La agencia espacial mantiene un fuerte interés en la fiabilidad de este lanzador pesado, ya que su cofia de siete metros es la única infraestructura capaz de alojar las dimensiones del módulo de descenso Blue Moon. Bajo la doctrina de mantener dos vías de acceso independientes a la superficie lunar para garantizar la redundancia operativa frente a la nave Starship de SpaceX, la NASA evalúa de cerca el progreso de estos planes de contingencia de cara a las misiones de suministro y transporte de tripulación en las futuras ventanas de lanzamiento de las misiones Artemis III y Artemis IV.
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