El Ministerio de Economía y la Secretaría de Asuntos Nucleares anunciaron la presentación de una iniciativa privada para construir una nueva central nuclear en el sitio Atucha, provincia de Buenos Aires, con una inversión estimada de US$ 1.200 millones. El proyecto, impulsado por la empresa Meitner Energy, perteneciente a la empresa estadounidense, Ansari Group, y con una participación del 40% de la empresa tecnológica estatal INVAP, propone la instalación del ACR-300, un reactor modular pequeño de última generación financiado íntegramente con capitales privados. Esta propuesta técnica apunta a posicionar al país en el mercado global de los reactores comerciales de diseño avanzado, proyectando la creación de aproximadamente 2.000 puestos de trabajo directos durante sus etapas de desarrollo, construcción y operación.

Especificaciones técnicas del reactor ACR-300
El corazón tecnológico del proyecto es el ACR-300, un reactor englobado dentro de la categoría de Reactores Modulares Pequeños (SMR, por sus siglas en inglés) de Generación III+. Este diseño utiliza la tecnología de Reactor de Agua a Presión (PWR), un estándar ampliamente consolidado a nivel internacional por sus niveles de seguridad operacional. La planta contará con una potencia neta aproximada de 300 MWe, una escala que permite abastecer de energía limpia de base a la red eléctrica nacional con una infraestructura más flexible y adaptable que la de las grandes centrales tradicionales.
La ejecución de esta obra bajo el diseño de ingenieros argentinos marcaría un hito global al convertirse en el primer proyecto First of a Kind (FOAK) comercial de este tipo en el mundo. Al basarse en la modularidad, los componentes principales del ACR-300 se fabrican de forma estandarizada en talleres para luego ser ensamblados en el emplazamiento definitivo. Este enfoque de ingeniería optimiza los controles de calidad, reduce significativamente los tiempos de montaje en obra y mitiga los riesgos financieros asociados a los desvíos temporales en proyectos de infraestructura crítica.
Marco regulatorio y cronograma de ejecución
Por su envergadura financiera y su carácter estratégico, la iniciativa califica para ingresar al Súper RIGI, el régimen especial de incentivos para grandes inversiones que se tramita en el Congreso de la Nación. Este marco normativo busca otorgar previsibilidad jurídica, estabilidad fiscal y beneficios impositivos y aduaneros de largo plazo, condiciones que resultan indispensables para atraer flujos de capital intensivo hacia el sector energético local. Al mitigar el riesgo país y viabilizar el financiamiento 100% privado, este esquema de promoción industrial funciona como el catalizador económico para que corporaciones internacionales resuelvan costear proyectos tecnológicos de gran escala en territorio nacional.
Una vez obtenida la aprobación del Ministerio de Economía bajo este régimen, el consorcio deberá completar el riguroso proceso de licenciamiento ante la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), estimándose un plazo de construcción de cinco años. De acuerdo con el esquema planteado, el Estado mantendrá el control operativo a través de Nucleoeléctrica Argentina, la empresa pública que gestiona las centrales nacionales, la cual asumirá el mantenimiento bajo condiciones de mercado. Por su parte, Meitner Energy abonará un canon al Estado en concepto de derecho real de superficie sobre los terrenos donde se erigirá la infraestructura, en consonancia con los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina.

Contexto sectorial y reconfiguración tecnológica
El anuncio de esta inversión privada coincide con un proceso de reestructuración en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el organismo histórico de investigación y desarrollo fundado en 1950. La gestión actual de la CNEA ha focalizado su estrategia en el rediseño institucional para orientar sus esfuerzos hacia la investigación básica y aplicada del futuro, descentralizando las tareas de ingeniería comercial masiva. En este marco, se evalúan alternativas respecto a proyectos previos de reactores de baja potencia para priorizar modelos de alta eficiencia de capital y diseños que cuenten con su ingeniería básica completamente consolidada.
Paralelamente, el sector nuclear global atraviesa un período de revitalización debido a la creciente demanda de energías de transición descarbonizadas, lo que plantea desafíos locales en materia de recursos humanos. Los especialistas señalan la necesidad de retener la densidad de profesionales altamente calificados formados en instituciones de prestigio internacional como el Instituto Balseiro. La integración de capitales privados bajo regímenes de promoción industrial busca generar un ecosistema competitivo que absorba este talento técnico, garantizando la continuidad de una trayectoria nuclear argentina que ya supera los setenta años.
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