China avanza en la carrera lunar: probó desde el aire su cápsula Mengzhou

China dejó ver una nueva pieza del desarrollo de Mengzhou, la nave con la que busca llevar astronautas a la Luna antes de 2030. Un video atribuido a la Fuerza Aérea del Ejercito Popular de la Liberación (EPL) muestra una cápsula de retorno siendo liberada desde la bodega de un avión de transporte pesado Y-20. Este tipo de maniobra puede estar asociada a pruebas de descenso y recuperación del vehículo, que se realizan con el objetivo de comprobar que la cápsula pueda desplegar sus paracaídas y regresar de forma segura a la superficie terrestre.

China dejó ver una nueva pieza del desarrollo de Mengzhou, la nave con la que busca llevar astronautas a la Luna antes de 2030.

Mengzhou, una pieza clave del programa lunar chino

Mengzhou, traducido como “barco de los sueños”, es la nueva generación de nave tripulada de China. Forma parte del sistema que el país desarrolla para sostener misiones a la estación espacial Tiangong y, sobre todo, para llevar astronautas a la Luna antes de 2030. Junto con el cohete Long March 10 y el módulo de alunizaje Lanyue, la cápsula será uno de los elementos centrales del programa lunar tripulado chino.

A diferencia de Shenzhou, la nave actualmente usada para vuelos a la estación espacial, Mengzhou fue concebida con una arquitectura más moderna, modular y adaptable a misiones de órbita baja y de espacio profundo.

¿Qué implica un lanzamiento aéreo?

El lanzamiento aéreo es una prueba que sirve para ensayar la secuencia de recuperación. En este tipo de ensayo, el vehículo se carga dentro de un avión de transporte pesado y se libera en vuelo para reproducir, de manera controlada, parte de la fase final de regreso a la Tierra.

La maniobra permite verificar cómo se separa la cápsula, cómo se estabiliza en caída, cómo despliega sus paracaídas y cómo responden sus sistemas de amortiguación, comunicaciones, navegación y recuperación. También permite medir cargas estructurales y validar procedimientos de búsqueda y rescate. Para una nave tripulada, estos datos son críticos: el éxito de una misión no termina cuando llega al espacio, sino cuando la tripulación vuelve con seguridad.

La campaña de pruebas de Mengzhou ya incluyó otros hitos relevantes. En junio de 2025, China realizó una prueba de escape de altura cero en el Centro de Lanzamiento de Jiuquan: el sistema de escape encendió sus motores, elevó el conjunto, separó la cápsula de retorno y permitió su descenso con paracaídas y bolsas de aire. En febrero de 2026, el programa dio otro paso con un ensayo de escape en máxima presión dinámica junto al Long March 10, una condición especialmente exigente porque simula una emergencia durante la fase de ascenso en la que el cohete soporta la mayor presión aerodinámica. En esa prueba, la cápsula se separó del lanzador y amerizó en una zona prevista, lo que también permitió ensayar operaciones de recuperación marítima.

La posible participación del Y-20 agrega un dato operativo importante. Este avión es el principal transporte pesado desarrollado por China y su uso en ensayos de este tipo muestra la integración entre capacidades aeronáuticas, espaciales y de recuperación. Para el programa Mengzhou, el punto central no es solo disponer de una nave lunar, sino demostrar que todos sus sistemas asociados funcionan en escenarios normales y de emergencia. Cada prueba aérea, cada separación, cada apertura de paracaídas y cada recuperación reduce incertidumbres antes de poner astronautas a bordo. En un programa tripulado, esa acumulación de ensayos es tan importante como el cohete que despega.

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