La empresa estadounidense Astrobotic presentó Griffin-1, un nuevo módulo lunar robótico desarrollado para transportar carga pesada hasta la superficie de la Luna. La misión fue designada por NASA como Moon Base II y forma parte de la primera etapa de su plan para avanzar hacia operaciones sostenidas cerca del polo sur lunar. El lanzamiento está previsto para fines de 2026 y tendrá como objetivo demostrar tecnologías de aterrizaje, movilidad y operación de carga que podrían ser necesarias para futuras misiones tripuladas del programa Artemis.

El proyecto se enmarca dentro de Commercial Lunar Payload Services (CLPS), una iniciativa con la que NASA contrata a empresas privadas para llevar instrumentos científicos y demostradores tecnológicos a la Luna. La idea del programa es acelerar el acceso a la superficie lunar sin que la agencia estadounidense deba desarrollar cada vehículo de transporte por cuenta propia. Griffin-1 también llega después de Peregrine, el primer módulo lunar de Astrobotic, que en 2024 sufrió una fuga de propelente poco después del lanzamiento y no pudo concretar su alunizaje. Por eso, esta nueva misión será una prueba importante tanto para la compañía como para el modelo comercial que NASA viene impulsando.
El nuevo intento lunar de Astrobotic
Griffin es un módulo lunar de clase media, mucho más grande que Peregrine, con capacidad para llevar alrededor de 625 kilogramos de carga útil a la superficie. Medirá cerca de 2 metros de alto y unos 4,5 metros de ancho, y viajará con una combinación de rovers, cámaras, instrumentos de navegación, retroreflectores y cargas comerciales o educativas.
Su carga principal será FLIP, un rover desarrollado por Astrolab y Venturi Space que pesa cerca de media tonelada y puede transportar hasta 30 kilogramos de instrumentos. FLIP servirá para probar tecnologías de movilidad lunar, operaciones autónomas, mitigación del polvo, neumáticos deformables sin aire y sistemas de baterías capaces de funcionar en el ambiente extremo del polo sur lunar.
Además del rover FLIP, Griffin-1 llevará BEACON, una misión basada en el pequeño rover CubeRover de Astrobotic y Mission Control Space Services. Ese vehículo buscará demostrar navegación y operación de movilidad en la superficie lunar con apoyo de software de percepción y herramientas de inteligencia artificial a bordo. También viajará LandCam-X, una cámara de la Agencia Espacial Europea (ESA) diseñada para validar tecnologías de navegación visual que podrían mejorar la precisión y seguridad de futuros aterrizajes. La misión incluirá además un retroreflector láser de NASA, que permitirá determinar con precisión la ubicación del módulo desde la Tierra, junto con cargas simbólicas y culturales como archivos miniaturizados, mensajes y cápsulas conmemorativas. Antes del lanzamiento, Griffin será sometido a ensayos ambientales en California y luego será trasladado a Florida para la integración final con el rover FLIP.
El interés de NASA no está puesto solo en llegar a la Luna, sino en aprender a operar allí de forma repetida. Moon Base II forma parte de una secuencia de misiones comerciales pensadas para reducir riesgos antes de las futuras actividades tripuladas de Artemis en la superficie. En ese esquema, el polo sur lunar ocupa un lugar central porque combina interés científico, zonas de iluminación favorable y regiones donde podrían existir recursos útiles, como hielo de agua en áreas permanentemente sombreadas. Griffin-1 servirá para medir hasta qué punto los aterrizadores privados pueden pasar de transportar instrumentos pequeños a entregar infraestructura real en la Luna. Ese salto es el que marcará si la exploración lunar comercial empieza a convertirse en una herramienta práctica para sostener presencia humana fuera de la Tierra.
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