SpaceX y Tesla han anunciado de manera oficial una inversión conjunta de US$ 16.800 millones para la construcción de Terafab, un complejo industrial de semiconductores de vanguardia proyectado en el condado de Grimes, en el estado de Texas. Esta iniciativa tiene como objetivo fundamental satisfacer la creciente demanda de capacidad de cómputo para arquitecturas de inteligencia artificial y evitar los cuellos de botella presentes en la cadena global de suministro de circuitos integrados. El proyecto busca abastecer tanto a los vehículos autónomos de Tesla como a las futuras redes de centros de datos orbitales impulsadas por SpaceX.

Integración vertical e infraestructura industrial a gran escala
El complejo Terafab está diseñado bajo un modelo de integración vertical completa, lo que implica consolidar en una misma instalación física las fases de diseño de microchips, fabricación de obleas de silicio, encapsulado avanzado y ensayo de prueba. Con una superficie planificada de unos 100 millones de pies cuadrados, el centro busca centralizar procesos que tradicionalmente se encuentran fragmentados en distintas regiones del mundo.
Para respaldar el desarrollo operativo, el estado de Texas anunció la concesión de un fondo de desempeño a través del Texas Enterprise Fund por 30 millones de dólares. La infraestructura permitirá procesar chips de lógica avanzada y módulos de memoria de alto rendimiento, optimizando los tiempos de ciclo y reduciendo la dependencia logística de fundiciones de terceros.
Arquitectura de procesos y alianzas tecnológicas estratégicas
En el ámbito técnico, el desarrollo de Terafab contempla la implementación de nodos de litografía avanzada para alcanzar escalas de fabricación sub-5 nanómetros, aprovechando la cooperación técnica con Intel e integrando su proceso de manufactura Intel 14A. La instalación abastecerá hardware especializado para el procesamiento de inferencia en el borde (edge compute), necesario para el funcionamiento en tiempo real del robot humanoide Optimus y el vehículo Cybercab.
Asimismo, la infraestructura requerirá el despliegue de herramientas de litografía ultravioleta extrema (EUV) provistas por ASML, garantizando la precisión requerida en el grabado de transistores. Los chips resultantes alimentarán no solo la flota terrestre, sino también sistemas espaciales con tolerancia a la radiación ionizante para operaciones fuera de la atmósfera terrestre.
Impacto en la capacidad de cómputo y escalabilidad global
La meta operativa a largo plazo fijada para Terafab es alcanzar una capacidad de producción equivalente a más de un teravatio de cómputo por año. Esta cifra responde a la necesidad proyectada de supercomputación para el entrenamiento continuo de redes neuronales y modelos de aprendizaje profundo sin depender de las cuotas de producción de la industria convencional.
El proyecto generará inicialmente más de 3.000 puestos de trabajo especializados en ingeniería de materiales, física de semiconductores y operación de salas limpias. Además, la fase preliminar cuenta con una línea piloto de investigación y desarrollo situada en el campus de la Giga Texas en Austin, sirviendo como banco de pruebas antes del escalado masivo de producción en el complejo principal.
Proyectos complementarios y desarrollo de infraestructura futura
A la par de la construcción del complejo principal en el condado de Grimes, el ecosistema técnico contempla varios programas paralelos enfocados en garantizar la estabilidad energética y acelerar la fase de pruebas del proyecto. Para mitigar la alta demanda de potencia eléctrica del complejo, SpaceX ha incrementado la adquisición de unidades de almacenamiento energético masivo Tesla Megapack, destinando una inversión de 295 millones de dólares en el último trimestre para respaldar los centros de datos y las instalaciones operativas. Asimismo, la hoja de ruta a largo plazo proyecta escalar la inversión total del desarrollo hasta los 119.000 millones de dólares a lo largo de varias fases, integrando el despliegue de módulos de cómputo en órbita (AI Sat) para pruebas de procesamiento descentralizado y utilizando la línea piloto de Giga Texas como laboratorio continuo para optimizar el rendimiento antes de la producción masiva.
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