La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) informó que el reactor argentino RA-10 concluyó la instalación del Sistema de Ventilación del Confinamiento, uno de los componentes necesarios para avanzar hacia su futura operación. Se trata de un sistema de seguridad que controla la actividad radiológica dentro del edificio, tanto durante la operación normal como ante eventuales situaciones de emergencia. Con este paso, el proyecto queda en condiciones de continuar con ensayos controlados antes de su puesta en marcha.

El RA-10 es un reactor multipropósito que está gestionado por la CNEA y desarrollado por la empresa argentina INVAP. La instalación está emplazada en el Centro Atómico Ezeiza y se encuentra en etapa de ensayos preoperacionales. Se concebió para ampliar las capacidades nacionales en salud, industria, ciencia y tecnología. Su objetivo principal será asegurar el abastecimiento argentino de radioisótopos y posicionar al país como proveedor internacional, especialmente en productos utilizados en medicina nuclear.
¿Qué es el sistema de ventilación del confinamiento?
El sistema de ventilación del confinamiento no es una ventilación convencional. Además de renovar aire, se encarga de controlar hacia dónde se mueve ese aire dentro de áreas con distintos niveles de exigencia radiológica. En condiciones normales, el confinamiento opera con una leve depresión, es decir, con una presión interna apenas menor que la de las áreas vecinas. Esto hace que, ante cualquier fuga o apertura, el aire ingrese al sector controlado y no salga hacia zonas limpias o al exterior.
La idea, entonces, es ordenar el flujo de aire desde las zonas limpias hacia los sectores controlados. La inyección y la extracción se regulan mediante válvulas de control, mientras que las diferencias de presión entre ambientes ayudan a mantener una dirección segura del movimiento del aire. Si existieran partículas contaminantes en suspensión, el sistema busca evitar que se dispersen fuera del área prevista, mientras las conduce hacia etapas de filtrado de alta eficiencia.
Con la finalización de este montaje, la CNEA podrá avanzar hacia la validación del sistema, para probar que cumple su función bajo condiciones controladas. Ahora, el reactor entrará en una nueva etapa de ensayo sobre el comportamiento del confinamiento y su capacidad para mantener condiciones seguras de ventilación.
Un reactor de primer nivel para la Argentina
Cuando esté operativo, el RA-10 producirá radioisótopos de alto valor para medicina nuclear e industria. Según la CNEA, el reactor podrá producir hasta un 20% de la demanda mundial de molibdeno-99, además de lutecio-177 e iridio-192 para aplicaciones médicas e industriales. También brindará servicios de irradiación, análisis por activación neutrónica, calificación de combustibles nucleares y producción de silicio dopado por transmutación neutrónica, un insumo utilizado en dispositivos electrónicos y equipos de potencia.
El proyecto también incluirá el Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones, una instalación asociada que permitirá estudiar materiales y sistemas mediante técnicas neutrónicas. Estas capacidades ubican al RA-10 no solo como una plataforma productiva, sino también como una infraestructura científica para investigación aplicada, ensayos tecnológicos y formación de recursos humanos especializados.
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