La Armada de Estados Unidos realizó con éxito las primeras pruebas de un nuevo misil aire-superficie para atacar a mucha mayor distancia. Se trata de la munición GBU-75 JDAM-LR, una versión de largo alcance de la familia Joint Direct Attack Munition, que se ensayó desde un caza F/A-18 Super Hornet en el polígono marítimo de Point Mugu, en California. El objetivo es amplar la capacidad de ataque a distancia de la aviación embarcada, para golpear blancos sin exponer tanto a las aeronaves en zonas fuertemente defendidas.

Las pruebas se realizaron a comienzos de abril de 2026 y marcaron un paso importante para un sistema prioritario para la Armada. Según el comunicado oficial, hubo dos vuelos de demostración y en ambos casos la munición recorrió unas 200 millas náuticas, o 370 km, hasta su objetivo, manteniendo guiado estable durante toda la trayectoria. En el primer ensayo, realizado el 1 de abril, el msil voló durante 34 minutos y cayó a pocos metros del punto previsto. En el segundo, el 3 de abril, repitió el perfil general pero sumó cambios de altitud y maniobras durante el vuelo.
Un nuevo misil embarcado de largo alcance para la Armada
La familia JDAM tradicional partía de bombas convencionales para convertirlas en municiones guiadas por GPS, que se lanzan y planean hasta su objetivo. Ahora, la JDAM-LR busca añadirle elementos que multipliquen su alcance, incorporando alas desplegables y un pequeño turborreactor, acercandola al concepto de un misil de crucero. Recientemente, Boeing, el fabricante, integró un turbojet Kratos TDI TJ85 y un kit alar sobre la célula de la JDAM, además de reubicar la antena GPS militarizada para adaptarla a la nueva configuración.
Una JDAM estándar suele tener un alcance mucho menor y depende de las condiciones de lanzamiento, mientras que esta nueva versión busca extender el radio de ataque a cientos de millas náuticas. Para la Armada, eso significa que un caza embarcado podría lanzar el arma desde una distancia más segura frente a defensas antiaéreas, radares o sistemas de intercepción enemigos. La capitana Sarah Abbott, responsable del programa PMA-201 de armas de ataque de precisión, señaló que la capacidad permite atacar desde distancias “significativamente más seguras” y conservar ventaja táctica en entornos disputados.

Otro punto importante es el costo y la velocidad de incorporación. Boeing presentó a la JDAM-LR como una alternativa más económica para misiones de ataque de largo alcance, porque aprovecha una familia de armas ya madura y compatible con plataformas que ya emplean JDAM. Esto es, no se trata de introducir desde cero un misil completamente nuevo, sino de sumar una capacidad más ambiciosa sobre una base ya conocida por la industria y por las fuerzas armadas.
Luego de estas demostraciones, el programa avanza hacia la fase de calificación e integración, que se enfocará en su empleo desde portaaviones. Con el éxito de estas pruebas, la JDAM-LR podría convertirse en una opción intermedia entre la bomba guiada tradicional y el misil de crucero, y reforzar la capacidad de proyección de poder de la Marina en un escenario internacional cada vez más exigente.
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