El lanzamiento de Artemisa II es especial, no solo porque el humano regresa a la órbita de la Luna después de más de cincuenta años, sino también porque una pequeña parte de Argentina viajó a bordo con los cuatro astronautas. Se trata del nanosatélite Atenea, que es fruto del trabajo en equipo entre diferentes instituciones y universidades públicas de nuestro país. Si bien Argentina ya había lanzado otros satélites, este rompió el récord de la distancia, llegando a unos 70.000 km de la Tierra. Por todo esto, el 1 de abril más de 500 personas se reunieron en el Centro Cultural de la Ciencia de Buenos Aires para seguir el despegue de Artemisa II.

Una jornada a pura ciencia espacial
El evento fue organizado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A. Además, tuvo el apoyo de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología.
Durante la jornada, se ofrecieron charlas técnicas e informativas sobre las diferentes partes que hicieron posible el satélite. Entre ellas, destaco la de Araceli Barrera, ingeniera mecánica de la CONAE. Además, se repartieron souvenirs y se expusieron maquetas en tamaño real, entre otras propuestas.
En paralelo, hubo comunicación con parte del equipo que se encontraba en Cabo Cañaveral, como fue el testimonio de Fernando Victor Fillipetti desde el stand de Argentina. Y también hubo comunicación con parte del equipo en Buenos Aires, que estaba monitoreando todo lo que sucedía en Estados Unidos y que trabajaron en conjunto con las antenas y personal de las estaciones terrenas de Córdoba y Ushuaia.

Fue un momento muy emocionante para todos los presentes. Al momento del despegue, el auditorio se llenó de aplausos y gritos de celebración. Este es un paso gigantesco dentro de la historia aeroespacial argentina, que lleva muchísimos años luchando contra viento y marea y todas las adversidades que se pueden presentar en el camino para lograr hitos tan importantes como este. No es fruto de algo que sucede de un día para el otro, sino de años de políticas y gestión en Ciencia y Tecnología y, obviamente, trabajo en equipo entre instituciones y universidades nacionales.
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