La Casa Blanca pidió para el año fiscal 2027 unos US$17.500 millones para el programa Golden Dome, pero casi todo ese monto no saldría del presupuesto base del Departamento de Defensa sino de una nueva ley de reconciliación presupuestaria, un mecanismo excepcional que permite aprobar gasto obligatorio por mayoría simple en el Congreso. El dato vuelve a poner bajo la lupa la sustentabilidad financiera del principal proyecto de defensa antimisiles de Donald Trump.

Según Defense One, menos de US$400 millones del pedido para Golden Dome provendrían del presupuesto ordinario del Pentágono, mientras que el resto dependería de la reconciliación. El mismo medio señala que el año pasado el programa ya había recibido US$23.000 millones por esa vía y que, en total, el pedido de defensa para 2027 incluye alrededor de US$350.000 millones financiados con fondos de reconciliación dentro de una solicitud global de US$1,5 billones.
Ese esquema es el que encendió las críticas de especialistas en presupuesto de defensa. El analista Todd Harrison, del American Enterprise Institute, advirtió que el programa queda sobre una “base inestable” si sus líneas principales de financiamiento no migran al presupuesto base, especialmente porque la reconciliación aparece como una herramienta poco probable de sostener más allá del año fiscal 2027. El problema de fondo es qué ocurrirá con Golden Dome a partir de 2028, cuando las proyecciones presupuestarias de la administración ya no muestran nuevo financiamiento obligatorio para defensa.
La discusión no pasa solo por el origen del dinero, sino también por la ejecución. En enero, legisladores cuestionaron al Departamento de Defensa por no haber presentado suficiente detalle sobre el destino de los US$23.000 millones aprobados el año pasado para Golden Dome. A eso se sumó un documento interno del Pentágono, revelado en marzo, que mostraba que una parte importante de esos recursos todavía no había sido asignada.

Del lado del programa, la conducción insiste en que los fondos están fluyendo. El general de la Space Force Michael Guetlein, a cargo de Golden Dome, afirmó en marzo ante la conferencia de McAleese que ya informó en detalle a los seis comités relevantes del Congreso y que todo el dinero aprobado bajo reconciliación está en ejecución, en coordinación con la Office of Management and Budget y el National Security Council. En esa misma intervención también elevó la proyección de costo total del programa a US$185.000 millones, unos US$10.000 millones más que la estimación previa.
Los propios documentos presupuestarios además admiten un límite político y técnico importante: Golden Dome no está pensado como un escudo perfecto. La Casa Blanca sostuvo que el objetivo es desarrollar un sistema en capas, cada vez más eficaz, pero no una defensa total capaz de derribar todo. Esa aclaración contrasta con declaraciones previas de Trump, que había dicho que el sistema podría interceptar “casi el 100%” de los misiles lanzados desde cualquier parte del mundo.
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