La Fuerza Espacial de EE.UU. adjudicó a SpaceX una orden de tarea por US$178,5 millones para ejecutar dos lanzamientos Falcon 9 de la misión SDA-4, destinada a colocar en órbita docenas de satélites de rastreo de misiles construidos por Sierra Space. Según el anuncio oficial del Space Systems Command, los vuelos comenzarán en el tercer trimestre del año fiscal 2027 y despegarán uno desde Cape Canaveral Space Force Station y otro desde Vandenberg Space Force Base.

Desde el punto de vista técnico, SDA-4 se inserta en la arquitectura orbital de alerta y seguimiento de amenazas que la Space Development Agency viene desplegando en órbita baja (LEO) dentro de la Proliferated Warfighter Space Architecture (PWSA). La Tracking Layer tiene como misión principal la alerta temprana y, en prioridad más alta, el seguimiento de amenazas misilísticas mediante sensores infrarrojos capaces de detectar el lanzamiento y seguir la trayectoria del blanco; en el caso de amenazas hipersónicas, también debe captar la firma térmica generada por el calentamiento del vehículo durante su vuelo atmosférico. Esa información puede bajar a tierra de forma directa o circular a través de la constelación para alimentar el procesamiento y la respuesta militar.
El contrato también muestra cómo la Space Force está usando la NSSL Phase 3 Lane 1 para mover cargas “commercial-like” con mayor velocidad y menor costo de adquisición. Ese carril fue diseñado para abrir la competencia a más proveedores y para atender misiones menos restringidas que las del Lane 2, orientado a lanzamientos de mayor exigencia. Dentro de ese esquema, SpaceX viene acumulando adjudicaciones: en enero ya había recibido órdenes por US$739 millones para nueve misiones vinculadas a la SDA y a la NRO, incluidas tandas previas de la Tranche 2 Tracking Layer con satélites fabricados por L3Harris y Lockheed Martin.

En el caso de Sierra Space, la señal es igual de relevante. La empresa informó en enero que completó las primeras nueve estructuras satelitales de su segmento de la Tranche 2 Tracking Layer con tres meses de adelanto, un hito que acelera el pasaje a integración y ensayos. Aunque el comunicado de adjudicación de SDA-4 solo habla de “docenas” de satélites, el ritmo industrial ya sugiere que la compañía está entrando en una fase de producción seriada para sostener el calendario de despliegue de esta capa de seguimiento orbital.
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