Innospace, la empresa surcoreana que desarrolla la familia de cohetes HANBIT, completó una nueva serie de ensayos de combustión para su cohete HANBIT-Micro. Las pruebas se realizaron sobre el combustor de la etapa de inserción final o kick stage. El anuncio llega mientras la compañía sigue bajo la lupa tras su intento de lanzanzamiento desde Alcântara, en Brasil, que terminó en un fallo de su cohete más pequeño HANBIT-Nano durante su primer vuelo comercial orbital.

La familia HANBIT de Innospace se basa en motores híbridos de parafina/LOX para la primera etapa, y motores líquidos de LOX/metano para etapas superiores. En particular, el HANBIT-Micro incorpora una etapa adicional, la kick stage LOX/metano, que suma de 4 kN para la inserción final. Los ensayos habrían evaluado un nuevo esquema de enfriamiento regenerativo, una solución que promete reducir masa y exigencias de presión.
Los avances de Innospace en enfriamiento regenerativo
La kick stage es un módulo final que ajusta la órbita con precisión una vez que se separa la etapa superior. Este ajuste es particularmente útil para desplegar distintos satélites en órbitas ligeramente diferentes con un solo lanzamiento. En 2024, Innospace realizó un ensayo de larga duración de 237 segundos para una cámara a metano de esta clase, desarrollada con fabricación aditiva. Ahora, la novedad es la incorporación de un nuevo esquema de enfriamiento.
En general, un motor de cohete está basado principalmente en una cámara de combustión, en la que la mezcla de propelentes se enciende, alcanza altísimas temperaturas y produce los gases de escape que generan el empuje. En este contexto, el enfriamiento regenerativo es una técnica que se utiliza para bajar la temperatura de la cámara, para evitar que el metal que la compone colapse. Para ello, antes de entrar a la cámara, el propelente circula por canales en la pared del motor para robar calor y ayudar a disminuir la temperatura.
Pero, hasta ahora, esa es la misma idea del refrigerante circulando por el motor del auto, y no es una técnica nueva. Lo novedoso del ensayo, sin embargo, es el doble circuito. En lugar de usar solo combustible, como es habitual, Innospace usa tanto el metano como el oxígeno líquido (LOX) como refrigerantes. Según la empresa, esto habilita bajar los requerimientos de presión de alimentación, aligerar tanques y reducir masa total de la etapa. Mientras tanto, el precalentamiento y vaporización de ambos fluidos ayuda a mezclar mejor y a mejorar estabilidad de combustión.
En particular, Innospace dice haber validado enfriamiento regenerativo estable en condiciones de baja presión, subcríticas, y haber mitigado riesgos asociados a usar LOX como refrigerante. En criollo, esto implica mantener márgenes térmicos cuando el sistema opera lejos de los regímenes cómodos, donde aparecen inestabilidades, cavitación, puntos calientes y sorpresas. Si esa validación es sólida, mejora la madurez tecnológica de un motor que, por diseño, tiene que ser confiable para maniobras finas en el espacio.
El elefante en la sala: Alcântara y el costo de fallar en vuelo
La historia reciente de Innospace en Brasil marca, en parte, la importancia de estos avances. El 22 de diciembre de 2025, el debut del HANBIT-Nano desde el Centro Espacial de Alcântara terminó en fracaso poco después del despegue. El vehículo cayó dentro de una zona de seguridad y la empresa apuntó a un nuevo intento en el primer semestre de 2026.
Más allá del golpe en la reputación de la compañía, la propia cobertura del fallo mencionó problemas y demoras asociadas a componentes de enfriamiento. Esto no significa que el incidente haya sido culpa del motor o de la tecnología de enfriamiento puesto que, de hecho, el HANBIT-Nano es una versión más pequeña que el HANBIT-Micro y no tiene kick stage. Sin embargo, sí ilumina por qué la ingeniería térmica y de alimentación es tan crítica.

Por su parte, el vínculo con Alcântara no empezó en 2025: Innospace ya venía usando Brasil como plataforma de ensayos. En 2023, por ejemplo, la empresa plaeaba allí ensayos del HANBIT-TLV, su vehículo de prueba suborbital para validar un motor híbrido.
Por ahora, la lectura es que Innospace apunta a mejorar la madurez de su tecnología a metano para que el próximo capítulo implique volver a intentar, pero con un vehículo más liviano, estable y con más margen operacional. Después de Alcântara, el mercado va a pedir resultados en vuelo. Pero, como suele pasar en esta industria, esos resultados se cocinan primero en bancos de prueba como el que acaban de mostrar.
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