Después de 53 años sin misiones tripuladas a la Luna, la NASA está afinando los últimos detalles para Artemisa II, el vuelo que marcará el regreso de astronautas al entorno lunar por primera vez desde Apolo 17 en 1972. La misión, proyectada entre febrero y abril de 2026, será un sobrevuelo de 10 días a nuestro satélite natural.
El objetivo principal de Artemisa II es certificar que el cohete Space Launch System (SLS), la nave Orion y toda la infraestructura de tierra operen como un sistema integrado antes de intentar un alunizaje. Sin embargo, la misión también tiene otro objetivo: lleva a bordo un paquete de 4 CubeSats desplegables, de los cuales uno es argentino.

De Argentina al espacio
El cubesat ATENEA es un proyecto de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), con la participación de un conjunto de universidades e instituciones nacionales. Participaron de su desarrollo la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martin (UNSAM), la Universidad de Buenos Aires (UBA). Además, fueron parte el instituto Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) y la empresa aeroespacial VENG S.A.
Su objetivo es medir las dosis de radiación del espacio con distintos métodos de blindaje y caracterizar el espectro de radiación alrededor de la Tierra. Además, recolectará datos GPS para órbitas de transferencia geoestacionaria y validará enlaces de comunicación de largo alcance.
Junto con ATENEA, viajan a bordo del SLS los cubesats TACHELES, del Centro Aeroespacial Alemán (DLR); K-Rad Cube, de la Administración Aeroespacial de Corea del Sur (KASA); y Space Weather CubeSat-1 (SWC-1), de la Agencia Espacial Saudí.
Todos estos satélites se liberan en la órbita terrestre alta desde el Orion Stage Adapter (anillo adaptador entre el SLS y Orión) una vez que Orion se separe del lanzador y está volando por su cuenta.

La ventana de lanzamiento
La NASA insiste en que aún no hay fecha confirmada para el lanzamiento.
Tan pronto como este sábado 17 de enero, la agencia trasladará por primera vez el SLS desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) hasta la Plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy, en Florida. Una vez en plataforma, comienza la integración final. Se deben conectar líneas eléctricas, ductos del sistema de control ambiental y las alimentaciones de propelentes criogénicos al SLS, además de verificar el hardware de vuelo y la infraestructura en tierra.
Luego, hacia fines de enero, la NASA realizará el wet dress rehearsal, un simulacro de prelanzamiento en el que se carga el cohete y se ejecuta una cuenta regresiva completa, sin tripulación.
Finalmente, se hará una Flight Readiness Review para decidir si todo está listo, que habilitará a definir una fecha tentativa de despegue.
En concreto, la NASA contempla 3 ventanas con múltiples oportunidades hasta abril de 2026. La primera se extiende desde el 31 de enero al 14 de febrero, con oportunidades el 6, 7, 8, 10 y 11 de febrero. La segunda se proyecta desde el 28 de febrero al 13 de marzo, con oportunidades el 6, 7, 8, 9 y 11 de marzo. Y la tercera se extiende desde el 27 de marzo al 10 de abril, con oportunidades el 1, 3, 4, 5 y 6 de abril.
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