Más de cinco décadas después del último alunizaje, la NASA prepara el regreso de astronautas a la superficie de la Luna a través del Programa Artemis, una campaña mucho más compleja que las de Apollo. Uno de sus elementos principales es Starship, el megacohete que SpaceX está desarrollando y que tendrá una versión especialmente adaptada para funcionar como módulo lunar. La NASA trabaja actualmente con SpaceX para que el Starship Human Landing System (HLS) pueda transportar astronautas entre la órbita lunar y la superficie de nuestro satélite, una tarea que ni el cohete Space Launch System (SLS) ni la cápsula Orion pueden realizar por sí mismos.

El plan actualizado de la NASA prevé probar los módulos lunares comerciales durante la misión Artemis III, que se llevará a cabo en 2027. De esta manera, el primer alunizaje tripulado del programa se llevaría a cabo con Artemis IV, a comienzos de 2028.
¿Por qué Starship es tan importante para regresar a la Luna?
Para entender la importancia de Starship hay que separar las funciones de cada vehículo.
El cohete Space Launch System (SLS), que ya se ha visto en acción durante las primeras dos misiones Artemis, será el encargado de lanzar a los astronautas desde la Tierra dentro de la nave Orion. Al igual que en Artemis II, el SLS pondrá a la cápsula en el espacio, y luego la nave transportará a los astronautas hasta las proximidades de la Luna. Al finalizar la misión, también los regresará a nuestro planeta.
El problema es que la Orion no está diseñada para descender hasta la superficie lunar. Para completar ese tramo hace falta un módulo de aterrizaje o Human Landing System (HLS): un vehículo que se pueda acoplar a Orión, recoger a la tripulación en órbita, bajar hasta la Luna, funcionar allí como hábitat y despegar nuevamente para devolver a los astronautas a la nave que los espera en el espacio.
SpaceX desarrolla una versión lunar de Starship para cumplir precisamente esa función. El vehículo tendrá alrededor de 50 metros de altura, como un edificio de 15 pisos, y contará con una zona habitable para la tripulación y un ascensor para trasladar astronautas y equipos entre la cabina, ubicada a gran altura, y el suelo lunar. Como SpaceX desarrolla al Starship para que pueda despegar y aterrizar de forma completamente controlada, el descenso a nuestro satélite natural no será un problema.
En paralelo, la NASA también desarrolla una segunda alternativa para el HLS junto con Blue Origin, por lo que Starship ya no constituye la única ruta posible hacia la superficie. De hecho, para el primer alunizaje de Artemis, la agencia indicó que la preparación de los vehículos determinará qué proveedor realizará la misión.

Artemis vs. Apollo
El funcionamiento de Starship HLS será muy diferente al de los antiguos módulos lunares Apollo.
Antes de que los astronautas abandonen la Tierra, el plan es que SpaceX lance al espacio una primera Starship configurada como depósito de combustible, para que opere como una «estación de servicio» en órbita.
Este plan responde a un problema de tamaño: el módulo lunar es demasiado grande para despegar desde la Tierra con todo el propelente necesario para llegar hasta la Luna, descender y posteriormente volver a despegar. Por eso, utilizará la «estación de servicio» espacial para reabastecerse en órbita terrestre con metano y oxígeno líquidos, y luego partir hacia la Luna.
Luego de despegar desde la Tierra sin tripulación, entonces, Starship HLS se encontrará en órbita terrestre con Starship depósito, cargará sus tanques y comenzará su viaje hacia la Luna. Allí permanecerá en órbita lunar, esperando la llegada de Orion, que transporta a los astronautas. Una vez que Orión llegue al entorno lunar, las naves deberán acoplarse para que parte de la tripulación se transfiera al módulo de aterrizaje. Luego, el HLS descenderá hasta la superficie y permanecerá allí aproximadamente una semana. Finalizada la expedición, Starship despegará nuevamente desde la Luna para devolverlos a la órbita, donde volverán a Orion para realizar el viaje hacia la Tierra.

El rol fundamental del Starship en Artemis
Ese esquema explica por qué los vuelos de prueba actuales de Starship son tan importantes para Artemis. Antes de utilizar el sistema en una misión tripulada, SpaceX debe demostrar varias tecnologías que nunca se han empleado juntas a esta escala. Entre ellas aparecen la permanencia prolongada de Starship en el espacio, el encuentro y acoplamiento de dos vehículos, el almacenamiento de propelentes criogénicos durante largos períodos y, especialmente, la transferencia de grandes cantidades de metano y oxígeno líquidos entre dos Starship en órbita.
NASA también requiere una demostración lunar sin astronautas antes de autorizar un alunizaje tripulado. La versión 3 de Starship y Super Heavy es actualmente la base prevista para el desarrollo de HLS, mientras que NASA y SpaceX continúan realizando pruebas de motores, materiales, aislamiento térmico, sistemas de acoplamiento y aerodinámica.
Así, la importancia de Starship dentro de Artemis se resume en resolver la parte del viaje que ni SLS ni Orion pueden realizar: el trayecto entre la órbita lunar y la superficie de la Luna. Pero su papel también apunta más allá de un único alunizaje. NASA busca establecer una presencia sostenida alrededor y sobre la Luna, especialmente en la región del polo sur, con misiones capaces de transportar progresivamente más astronautas, equipos científicos, vehículos e infraestructura. Para alcanzar ese objetivo, Starship deberá demostrar que puede pasar de ser un vehículo experimental a convertirse en un sistema de transporte lunar confiable y operativo.
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