El telescopio espacial Hubble no puede elevar su órbita por sus propios medios. La agencia solicitó información a empresas sobre servicios de mantenimiento, reimpulso y retirada segura.

La NASA abrió una consulta a la industria para identificar opciones que permitan prolongar la vida del telescopio espacial Hubble o gestionar su retirada. El pedido contempla una eventual intervención para 2032, antes de la reentrada atmosférica que la agencia considera probable entre 2033 y 2034.
El problema es que Hubble pierde altura gradualmente por el rozamiento con la atmósfera y no dispone de propulsión para compensarlo. Elevar su órbita podría darle más tiempo de observación, aunque esa maniobra no resolvería por sí sola el desgaste de sus equipos.
“Hubble todavía tiene ciencia importante por delante”, afirmó el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en el comunicado difundido el 30 de octubre. La consulta busca conocer capacidades e interés comercial: todavía no constituye la contratación de una misión.
Por qué elevar la órbita no equivale a reparar el telescopio
La solicitud distingue entre aumentar la altitud, realizar mantenimiento para mejorar capacidades y ejecutar una retirada segura al terminar la misión. Cada opción responde a un problema diferente y requiere evaluar qué intervención puede realizarse sobre un observatorio que lleva más de tres décadas en el espacio.
Hubble fue diseñado para recibir reparaciones y actualizaciones en órbita. Esa característica permitió sustituir componentes e incorporar instrumentos más avanzados durante cinco visitas de astronautas, que ampliaron tanto su duración como sus posibilidades científicas.
La última ocurrió en mayo de 2009, cuando el transbordador Atlantis llevó la misión STS-125. Su tripulación realizó cinco caminatas espaciales para instalar instrumentos, reparar equipos y reemplazar componentes, incluidos baterías y elementos del sistema de orientación.
Aquella intervención buscaba extender su funcionamiento al menos cinco años. Hubble superó ampliamente ese horizonte y continúa trabajando con instrumentos que renovaron buena parte de sus capacidades originales.

Qué dejó preparada la última visita de astronautas
Durante STS-125 también se instaló un mecanismo de captura suave, pensado para facilitar posibles encuentros futuros con otros vehículos. Ese elemento dejó una opción técnica para nuevas intervenciones, aunque disponer de un punto de captura no significa que cualquier nave pueda realizar mantenimiento o elevar la órbita del telescopio.
La experiencia de 2009 muestra, además, que prolongar una misión puede involucrar tareas muy distintas. Los astronautas repararon instrumentos que no habían sido concebidos para ese tipo de trabajo en el espacio y utilizaron herramientas desarrolladas específicamente para acceder a sus componentes.
La consulta actual deberá permitir a la NASA conocer qué servicios puede ofrecer hoy la industria y bajo qué condiciones podrían aplicarse a Hubble.
Qué capacidad científica se busca conservar
El observatorio registra radiación ultravioleta, luz visible e infrarrojo cercano. Esa cobertura sostiene investigaciones sobre estrellas, galaxias y atmósferas de exoplanetas, y permite combinar sus observaciones con las de otros telescopios.
Su continuidad también conserva una herramienta para seguir fenómenos durante períodos prolongados. Como repasó Espacio Tech al cumplirse 36 años de su puesta en órbita, Hubble mantiene una actividad científica que atraviesa distintas generaciones de instrumentos y equipos de investigación.
Las empresas podrán responder hasta el 30 de noviembre. Esas respuestas aportarán información para evaluar alternativas; la selección de una intervención, su financiación y su ejecución siguen pendientes.
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