La Fuerza Aérea de Chile (FACh) completó el ensamblaje e integración de los microsatélites SNSat-1 y SNSat-2, dos plataformas de aproximadamente 23 kilogramos cada una que fueron desarrolladas en las instalaciones del Centro Espacial Nacional (CEN). El hito, confirmado oficialmente este 29 de octubre, representa un avance para el programa espacial chileno, que busca adquirir experiencia propia en la construcción, integración y posterior operación de pequeños satélites.

Los dos vehículos forman parte del Sistema Nacional Satelital (SNSat) y tendrán funciones diferentes. El SNSat-1 incorporará una cámara multiespectral para obtener imágenes destinadas al monitoreo ambiental y de infraestructura, mientras que el SNSat-2 estará equipado para recibir señales transmitidas por embarcaciones y aeronaves. El objetivo es experimentar con el seguimiento de objetivos y complementar esa información con imágenes que permitan identificarlos y analizarlos.
La integración fue realizada por especialistas de la Fuerza Aérea, personal de otras ramas de las Fuerzas Armadas y profesionales civiles. Según la institución, el resultado permite consolidar procedimientos técnicos nacionales que podrán aplicarse a futuras plataformas de mayor tamaño, aunque los dos microsatélites todavía deben superar las etapas necesarias antes de operar en órbita.
Dos microsatélites con funciones diferentes para observar y monitorear el territorio
La decisión de utilizar instrumentos distintos responde a una característica del programa experimental: comprobar cómo dos plataformas pueden aportar información complementaria sin necesidad de incorporar todos los sensores en un único vehículo.
El SNSat-1 estará orientado principalmente a la observación terrestre. Su cámara multiespectral permitirá captar información en distintas bandas del espectro electromagnético, una tecnología utilizada para estudiar características de la superficie que no siempre pueden identificarse mediante fotografías convencionales.
Estas capacidades pueden aplicarse al monitoreo de cambios ambientales, infraestructura y otras áreas de interés territorial. Sin embargo, la Fuerza Aérea todavía no difundió especificaciones detalladas sobre la resolución espacial del instrumento ni las condiciones operativas bajo las cuales podrá obtener imágenes.
El SNSat-2 tendrá una misión diferente. Su carga útil estará destinada a captar señales emitidas por los transceptores de embarcaciones y aeronaves, lo que permitirá ensayar procedimientos de seguimiento e identificación de estos medios desde el espacio.
La combinación de ambas plataformas abre la posibilidad de relacionar información de posición transmitida por determinados objetivos con observaciones obtenidas desde la órbita. No obstante, esta capacidad todavía debe ser validada mediante las operaciones experimentales previstas para los satélites.
El valor de los SNSat también está en su carácter experimental. Las plataformas permitirán adquirir conocimientos sobre integración de sistemas, funcionamiento de cargas útiles y procedimientos de aseguramiento de calidad, una experiencia necesaria para avanzar hacia misiones espaciales de mayor complejidad.
Chile busca desarrollar capacidades propias de integración satelital
El avance ocurre en el Centro Espacial Nacional, una instalación concebida para concentrar actividades de desarrollo, ensamblaje, integración, pruebas y operación de sistemas espaciales.
Como informó Espacio Tech al analizar la creación del Centro Espacial Nacional, el complejo contempla aproximadamente 5.800 metros cuadrados de infraestructura, incluyendo una sala limpia de 600 metros cuadrados destinada al trabajo con componentes satelitales bajo condiciones ambientales controladas.
El programa contempla desarrollar siete microsatélites de aproximadamente 23 kilogramos, además de plataformas de observación terrestre de mayor tamaño. Con los SNSat-1 y SNSat-2, Chile pasa de preparar esa infraestructura y capacitar personal a completar una etapa material del desarrollo de sus primeras unidades experimentales dentro del centro.
Este objetivo no significa que el país esté comenzando desde cero en materia espacial. Chile cuenta con antecedentes de satélites de observación, entre ellos la familia FASat, aunque algunos proyectos atravesaron dificultades. En particular, Espacio Tech informó sobre la decisión de la Fuerza Aérea de cancelar los servicios del FASat-Delta, después de que la institución denunciara incumplimientos contractuales del proveedor.
La diferencia del programa actual está en el desarrollo de competencias dentro de instalaciones nacionales. Completar la integración de un satélite permite a los equipos locales adquirir experiencia en la instalación de componentes, sus conexiones, la compatibilidad entre subsistemas y los procedimientos necesarios para preparar una misión espacial.
Esto tampoco implica que todos los componentes de los SNSat hayan sido fabricados en Chile. La Fuerza Aérea confirmó el trabajo de desarrollo, ensamblaje e integración realizado en el país, pero no publicó un desglose completo del origen de sus piezas y cargas útiles.

Qué falta para que los SNSat-1 y SNSat-2 lleguen al espacio
La finalización del ensamblaje no significa que los microsatélites estén listos para prestar servicios operativos. Los sistemas espaciales deben atravesar verificaciones destinadas a comprobar que sus componentes puedan funcionar correctamente y soportar las condiciones del lanzamiento y del entorno orbital.
En comunicaciones anteriores, la Fuerza Aérea había señalado que el programa contemplaba pruebas de vibraciones, condiciones ambientales e interferencia electromagnética. Estos ensayos permitirán determinar si las plataformas mantienen su integridad y el funcionamiento de sus subsistemas ante exigencias similares a las de una misión espacial.
La institución destacó que el aseguramiento de calidad fue uno de los aspectos centrales del trabajo desarrollado en el CEN, especialmente por la necesidad de estandarizar procedimientos que puedan repetirse en futuros proyectos.
Los lanzamientos de SNSat-1 y SNSat-2 están previstos dentro de la planificación para 2027, aunque el comunicado del 29 de octubre no establece una fecha definitiva ni identifica el vehículo que los transportará al espacio.
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