DARPA y el Ejército estadounidense demostraron el funcionamiento de un grupo de vehículos terrestres que utilizaron sensores e información satelital para detectar amenazas y ejecutar maniobras coordinadas. El ensayo incluyó un ataque simulado y sistemas preparados para transportar drones armados.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de Estados Unidos (DARPA) probó cuatro vehículos militares autónomos capaces de desplazarse por terrenos desconocidos, identificar posibles objetivos enemigos y coordinar sus movimientos sin intervención constante de un conductor humano. La demostración, realizada el 15 de octubre en Fort Knox, Kentucky, incluyó un ataque simulado que requirió autorización de un operador.
El ensayo, desarrollado en el marco del programa RACER, permitió comprobar la integración de navegación autónoma, reconocimiento de objetivos y sistemas de ataque bajo supervisión humana. La tecnología apunta a que los ejércitos puedan enviar vehículos robóticos por delante de sus tropas para detectar amenazas y realizar determinadas operaciones sin exponer inicialmente a los soldados.
Cómo funcionó el ataque coordinado de los vehículos autónomos
La prueba se desarrolló en el campo de entrenamiento St. Vith Range, donde cuatro vehículos terrestres no tripulados recibieron la misión de reconocer una zona e identificar posibles posiciones enemigas.
El ejercicio comenzó cuando un operador recibió información satelital sobre una amenaza simulada. A partir de esos datos, ordenó a los vehículos investigar la región y el primero comenzó a desplazarse utilizando sus propios sensores y sistemas de navegación, mientras los otros tres permanecían en la posición inicial.
Al avanzar por una pendiente, el vehículo detectó un posible objetivo y se detuvo para esperar instrucciones. Luego, otros dos robots se desplazaron hasta posiciones de apoyo, completando una maniobra coordinada antes de que un ataque simulado con un cohete alcanzara el blanco, situado a unos 270 metros de distancia.
Finalmente, el cuarto vehículo comenzó a avanzar mientras el primero continuaba su recorrido hacia la parte superior de la colina.
Según DARPA, los vehículos realizaron de manera autónoma sus desplazamientos, la exploración del terreno y la detección de posibles amenazas, pero las decisiones relacionadas con el empleo de armamento permanecieron bajo control humano.
Jason Gregory, asesor técnico de la agencia, explicó que los sistemas pueden identificar objetivos y transmitir imágenes a un operador, quien debe autorizar cualquier intervención. Esta arquitectura permite automatizar tareas de reconocimiento y movimiento sin delegar completamente en los algoritmos la decisión de atacar.
El resultado es diferente al de un vehículo controlado remotamente. Mientras que un robot convencional depende de instrucciones continuas para desplazarse, los sistemas de RACER interpretan el terreno mediante sensores y software para seleccionar sus movimientos sin que un operador deba conducirlos paso a paso
Los vehículos pueden transportar drones, cohetes y otros equipos militares
El programa RACER (Robotic Autonomy in Complex Environments with Resiliency) fue creado por DARPA para desarrollar vehículos terrestres capaces de desplazarse de forma autónoma por terrenos complejos, incluso cuando las condiciones dificultan el uso de mapas o rutas previamente establecidas.
Durante el ensayo de Fort Knox, los investigadores incorporaron nuevas capacidades relacionadas con la detección de objetivos y la integración de cargas útiles militares. Uno de los vehículos transportaba un contenedor con un dron que, según los responsables del programa, podría utilizarse para observar una posición enemiga desde el aire o realizar un ataque si estuviera equipado con explosivos.
La demostración también incluyó plataformas de ataque unidireccional desarrolladas por Anduril e integradas en vehículos terrestres autónomos de Overland AI. Estos sistemas permiten combinar movilidad robótica sobre el terreno con capacidades de reconocimiento o intervención aérea.
La arquitectura modular de los vehículos también facilita incorporar diferentes equipos según la misión. Entre las posibilidades consideradas se encuentran ametralladoras, cohetes, drones y sistemas destinados al transporte de suministros o la evacuación de heridos.
Sin embargo, estas aplicaciones no fueron todas demostradas durante el ensayo. La prueba verificó una secuencia de navegación, reconocimiento y coordinación con un ataque simulado, pero no constituye una validación completa de su desempeño en combate real.
Estados Unidos busca desplegar robots por delante de sus tropas
Uno de los principales objetivos de estas tecnologías es reducir la exposición de los soldados durante las primeras etapas de una operación terrestre. En lugar de enviar personal directamente hacia una zona potencialmente hostil, los vehículos autónomos podrían realizar reconocimiento, identificar amenazas y transmitir información antes de que las unidades tripuladas avancen.
La demostración respondió a un requerimiento del Comando Europeo de Estados Unidos (EUCOM), interesado en evaluar cómo podrían utilizarse plataformas robóticas por delante de las líneas de tropas. Fort Knox fue seleccionado como escenario de prueba para representar determinadas condiciones operativas del teatro europeo.
La integración de información satelital también resulta importante. El ejercicio permitió conectar una detección inicial obtenida desde el espacio con la exploración autónoma sobre el terreno y una posterior respuesta táctica, coordinando diferentes sistemas dentro de una misma operación.
Aun así, quedan aspectos fundamentales por comprobar, como el rendimiento de los vehículos ante interferencias electrónicas, comunicaciones degradadas, obstáculos imprevistos o fuerzas enemigas que intenten engañar sus sensores.
DARPA tiene previsto realizar una nueva evaluación en diciembre de 2026, esta vez con participación de soldados que analizarán las capacidades de los vehículos y propondrán posibles aplicaciones operativas. Esa instancia permitirá determinar qué modificaciones necesitan los sistemas antes de avanzar hacia escenarios militares más exigentes.
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