Serhii Beskrestnov, asesor tecnológico del presidente ucraniano Volodímir Zelenski, advirtió que la futura constelación rusa de comunicaciones Rassvet constituye actualmente su principal preocupación tecnológica para la defensa de Ucrania. En una entrevista el especialista sostuvo que Moscú está desarrollando una capacidad que podría permitirle controlar drones de ataque y determinados misiles mediante conexiones satelitales, reduciendo la eficacia de los sistemas de guerra electrónica empleados por las fuerzas ucranianas. «Para mí, este es el peligro número uno entre los desafíos tecnológicos que Rusia nos plantea ahora mismo”, afirmó Beskrestnov. El asesor extendió su advertencia más allá de Ucrania y señaló que la expansión de Rassvet también podría representar un problema de seguridad para los países europeos.

La preocupación tiene un plazo concreto. Según su evaluación, los satélites rusos ya permiten establecer conexiones temporales sobre territorio ucraniano durante ventanas de entre 30 y 40 minutos, y una cobertura mucho más completa podría estar disponible en aproximadamente seis meses. La estimación todavía no cuenta con una corroboración independiente y depende de que Rusia consiga ampliar su red y desarrollar las capacidades necesarias para utilizarla militarmente.
Rassvet, la constelación rusa que busca ofrecer una alternativa a Starlink
Rassvet es un proyecto desarrollado por la empresa rusa Bureau 1440 para desplegar una red de satélites de comunicaciones en órbita terrestre baja, con un funcionamiento conceptualmente similar al de Starlink. Su objetivo declarado es ofrecer conectividad de alta velocidad mediante terminales que puedan comunicarse con satélites situados a cientos de kilómetros de la superficie.
El programa adquirió especial importancia después de que Rusia comenzara a perder acceso a terminales Starlink utilizados de manera no autorizada por sus fuerzas militares. Esa dependencia había permitido mantener comunicaciones con unidades desplegadas, transmitir información y controlar determinados sistemas no tripulados.
En agosto, Espacio Tech informó que Rusia había acelerado el desarrollo de Rassvet, con planes de alcanzar 292 satélites en 2027 y 924 hacia 2035, según datos atribuidos a la inteligencia militar ucraniana.

Sin embargo, el despliegue también enfrenta dificultades técnicas. Un análisis publicado por Espacio Tech sobre los primeros 32 satélites lanzados para la red identificó problemas orbitales y posibles fallas completas en al menos tres unidades. Estos antecedentes muestran que la ampliación de la constelación no depende solamente de fabricar y lanzar satélites, sino también de mantenerlos operativos y distribuirlos de manera que puedan ofrecer una cobertura sostenida.
La advertencia de Beskrestnov apunta precisamente a ese cambio de escala. Una red limitada puede proporcionar enlaces durante determinados pasos orbitales, pero una constelación suficientemente extensa podría mantener conexiones más continuas sobre el territorio ucraniano.
Por qué los satélites podrían cambiar el control de drones y misiles rusos
Actualmente, muchos sistemas no tripulados dependen de enlaces de radio terrestres para recibir instrucciones o transmitir información. Ucrania desarrolló una amplia infraestructura de guerra electrónica destinada a interferir esas comunicaciones y dificultar la navegación de los aparatos rusos.
La incorporación de enlaces satelitales permitiría modificar parte de esa arquitectura. En lugar de depender exclusivamente de una estación terrestre relativamente cercana, un dron podría transmitir imágenes y recibir órdenes a través de satélites que sobrevuelen la zona de operaciones.
Beskrestnov advirtió que esta capacidad podría aplicarse no solamente a los drones Shahed, sino también a aeronaves de reconocimiento y a determinados misiles de menor costo, como los Banderol y Dan-M. A su juicio, el acceso a comunicaciones en tiempo real permitiría a los operadores rusos modificar las trayectorias de ataque y dirigir armas hacia objetivos que se encuentren a grandes distancias.

El cambio tendría consecuencias para las defensas ucranianas, particularmente aquellas diseñadas para interrumpir enlaces convencionales de mando y control. No obstante, una conexión satelital tampoco es inmune a la interferencia electrónica, y la eficacia real del sistema dependerá de sus terminales, frecuencias, antenas y mecanismos de protección.
Hasta ahora, tampoco se ha demostrado públicamente que Rusia pueda utilizar Rassvet para dirigir de manera sostenida drones y misiles durante operaciones de combate. Las declaraciones del asesor describen una amenaza tecnológica en desarrollo, no una capacidad plenamente desplegada y verificada.
Ucrania busca contramedidas mientras enfrenta restricciones en Starshield
La advertencia sobre Rassvet llega en un momento especialmente delicado para las comunicaciones militares de Ucrania. En los últimos días, Kiev denunció restricciones inesperadas sobre Starshield, el servicio de comunicaciones satelitales para uso gubernamental y militar proporcionado por SpaceX.
Como informó Espacio Tech el 15 de octubre, los terminales comenzaron a experimentar problemas de conectividad cuando se desplazaban a velocidades superiores a 160 kilómetros por hora. La limitación afectó operaciones con drones interceptores y otros sistemas no tripulados utilizados por las fuerzas ucranianas.
Beskrestnov confirmó a Associated Press que Ucrania mantiene conversaciones con SpaceX, el Pentágono y el Gobierno estadounidense para intentar eliminar esa restricción o acceder a una modalidad de Starshield destinada a aeronaves, que tiene un costo mayor.
Mientras intenta resolver esos problemas, Kiev también estudia alternativas de conectividad satelital, incluidas las redes de Eutelsat OneWeb y los proyectos de Amazon. La preocupación no se limita a conservar sus propias comunicaciones: Ucrania debe prepararse para enfrentar una infraestructura rusa sobre la que todavía dispone de información técnica limitada.
El asesor señaló que ya se trabaja en contramedidas, incluidas posibles sanciones, pero reconoció una dificultad particular. Rusia pudo estudiar durante años el funcionamiento de Starlink para desarrollar sistemas de interferencia, mientras que Ucrania debe diseñar defensas contra una constelación que todavía no opera con todas sus capacidades previstas.
Beskrestnov considera necesario desarrollar, producir y desplegar esas contramedidas antes de que Rusia pueda utilizar Rassvet de manera extendida contra la infraestructura ucraniana. La evolución del programa durante los próximos meses será determinante para comprobar si Moscú logra convertir sus primeros satélites en una red de comunicaciones militares con cobertura sostenida.
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