SpaceX avanza con los preparativos para el Flight 14 de Starship, el próximo vuelo de su megacohete y la primera misión del sistema en alcanzar una órbita estable alrededor de la Tierra. La planificación operativa de la Administración Federal de Aviación (FAA) incluye una ventana para el 18 de septiembre, aunque medios especializados apuestan que será el 22. La misión también marcaría un antes y después, porque será la primera vez que Starship intente colocar en órbita un grupo de satélites Starlink V3 operativos, en lugar de limitarse a realizar una trayectoria suborbital de prueba.

El vuelo despegará desde la segunda plataforma orbital de SpaceX en Starbase, su centro de desarrollo situado en el sur de Texas, cerca de la frontera con México. La misión utilizará el propulsor Super Heavy Booster 21 y la nave Ship 41, pertenecientes a la tercera versión del sistema. Ambos vehículos ya completaron pruebas en tierra, entre ellas encendidos estáticos destinados a verificar el funcionamiento conjunto de los motores y los sistemas de alimentación de combustible.
La presencia del vuelo en el plan de operaciones de la FAA indica que las autoridades estadounidenses comenzaron a coordinar las posibles restricciones temporales del espacio aéreo, pero no equivale a una autorización final ni garantiza que el lanzamiento se realice en la fecha indicada. El cronograma continúa sujeto a la preparación técnica de los vehículos, las condiciones meteorológicas y el cumplimiento de los requisitos regulatorios.
Un nuevo perfil de vuelo
La principal novedad será el perfil de vuelo. En sus misiones anteriores, Starship alcanzó velocidades y alturas espaciales, pero continuó sobre una trayectoria suborbital que terminaba deliberadamente con el descenso de la nave sobre el océano Índico.
En el vuelo 14, SpaceX buscará alcanzar la velocidad horizontal necesaria para permanecer en órbita alrededor de la Tierra. Para lograrlo, el Super Heavy deberá elevar el conjunto durante los primeros minutos y, después de la separación, la nave Starship continuará acelerando mediante sus seis motores Raptor hasta completar la inserción orbital.
Los documentos presentados ante la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos anticipan el transporte de alrededor de 20 satélites Starlink V3 de producción. Una vez desplegados, estos ejemplares utilizarían sus propios sistemas de propulsión para alcanzar la órbita asignada e integrarse a la red comercial.
La nave, por su parte, deberá abandonar posteriormente la órbita, atravesar la atmósfera protegida por su escudo térmico y realizar un descenso controlado. No está previsto intentar todavía su captura con la torre de lanzamiento. Por ahora, el objetivo principal será demostrar el ciclo completo de inserción, despliegue y retorno.

Los Starlink V3 representan una generación más grande y con mayor capacidad que los satélites que SpaceX puede transportar actualmente con el Falcon 9. Su diseño aprovecha el volumen y la capacidad de carga de Starship para incorporar antenas más potentes, mayor capacidad de procesamiento y enlaces de comunicaciones de mayor rendimiento.
El vuelo anterior, realizado el 24 de julio, ya había liberado 20 unidades de esta generación durante una trayectoria suborbital. Aquella prueba permitió comprobar el mecanismo de despliegue y establecer temporalmente comunicaciones entre los satélites y la red Starlink, pero las unidades volvieron a ingresar en la atmósfera junto con la nave porque no habían sido colocadas en una órbita estable.
El vuelo 14 buscará convertir esa demostración en una operación real. Si tiene éxito, Starship pasará de transportar cargas experimentales a desplegar satélites destinados a prestar servicio.
Un cohete que podrá llevar 100.000 kg de carga a la órbita baja
El sistema completo mide cerca de 124 metros de altura y está formado por dos etapas totalmente reutilizables. Super Heavy utiliza 33 motores Raptor alimentados con metano líquido y oxígeno líquido. La nave Starship utiliza 6 Raptor Vacuum, combinando las funciones de nave espacial, vehículo de carga y segunda etapa orbital.
La arquitectura está diseñada para transportar más de 100.000 kg a órbita baja una vez que alcance su configuración operativa. Sin embargo, para cumplir ese objetivo no alcanza con llegar al espacio. SpaceX necesita demostrar que puede recuperar, revisar y volver a utilizar tanto el propulsor como la nave.
El vuelo 13 consiguió que Starship sobreviviera al reingreso y descendiera de forma controlada en el océano Índico, pero el Super Heavy sufrió el apagado de varios motores durante la maniobra final y realizó un impacto más fuerte de lo previsto en el golfo de México. Los datos obtenidos durante esa misión se utilizaron para ajustar el control de los motores, el escudo térmico y las secuencias de descenso.
Un vehículo para ir a la Luna y a Marte
La entrada de Starship en operaciones orbitales tiene consecuencias que superan la expansión de Starlink. SpaceX proyecta utilizar el sistema para lanzar grandes cargas, transportar tripulaciones y realizar misiones hacia la Luna y Marte. NASA también depende de una versión modificada de la nave para llevar astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie durante el programa Artemis.
Antes de cumplir esas funciones, el vehículo deberá demostrar lanzamientos regulares, permanencia prolongada en órbita, transferencia de combustible entre naves, reingresos controlados y reutilización rápida. El vuelo 14 pretende completar el primero de esos pasos operativos: colocar una carga útil real en órbita y comenzar a transformar el mayor cohete construido hasta ahora en un sistema de transporte espacial funcional.
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