Estados Unidos está preparando al caza autónomo FQ-44 Fury, desarrollado por Anduril, para acompañar a sus cazas más avanzados y combatir junto a sus F-35. Recientemente, el vehículo completó una prueba de fuego real durante un ensayo de vuelo con la Fuerza Aérea de Estados Unidos: la aeronave lanzó un misil aire-aire AIM-120 sobre el desierto de Mojave contra un blanco digital. La prueba confirmó que el Fury ya puede transportar, integrar y disparar una de las principales armas de combate aéreo del inventario estadounidense.
El lanzamiento llegó pocas semanas después de que la Fuerza Aérea adjudicara a Anduril un contrato para continuar el desarrollo y avanzar hacia la producción del FQ-44, la versión derivada de los prototipos YFQ-44A. El vehículo forma parte del programa Collaborative Combat Aircraft (CCA) de Estados Unidos, con el que busca incorporar aeronaves semiautónomas capaces de trabajar junto a aviones tripulados.
Estos ejemplares, son mucho más que drones: son más veloces, con mayor alcance y capacidades similares a un avión de combate real, pueden ejecutar por sí mismas partes del vuelo y de la misión, y solamente dejan las decisiones críticas, como una autorización de fuego, bajo supervisión humana.
Capacidades y características técnicas
El Fury es un reactor furtivo no tripulado, diseñado fundamentalmente para misiones aire-aire y otras funciones de combate. Presenta una estructura de fibra de carbono, formas angulosas y una entrada de aire integrada que buscan reducir la firma radar y mejorar la supervivencia en espacios aéreos defendidos.
Según Anduril, está basada en una plataforma multimisión modular, una arquitectura que puede transportar diferentes sensores y armamento, configurables según la operación. En paralelo, para reducir costos y facilitar el abastecimiento, utiliza un motor comercial.
La empresa aún no publicó datos oficiales sobre su velocidad máxima, alcance, techo de vuelo, dimensiones o carga útil. Sin embargo, una de sus capacidades centrales es su autonomía de misión. A diferencia de un dron comandado, el vehículo puede seguir sus rutas, administrar sus sensores, reaccionar ante determinados acontecimientos y coordinarse con otras plataformas dentro de reglas fijadas previamente. Finalmente, la decisión de abrir fuego sigue requiriendo una autorización humana.
En febrero de 2026, el YFQ-44A, la versión de prueba, voló por primera vez con una nueva versión del software de autonomía de Anduril. Durante pruebas posteriores también utilizó programas desarrollados por distintos proveedores en una misma aeronave. Esa arquitectura abierta es otro aspecto clave del vehículo: permite cambiar o actualizar el software sin rediseñar el avión completo, y busca evitar que toda la capacidad dependa de una sola empresa.
Un programa que avanza a pasos agigantados
La trayectoria del Fury fue rápida para los plazos comunes de la aviación militar. El diseño surgió originalmente en Blue Force Technologies, una empresa adquirida por Anduril en 2023. En abril de 2024, la Fuerza Aérea seleccionó a Anduril y General Atomics para construir los prototipos de la primera etapa del programa CCA.
El Fury pasó de su diseño inicial al primer vuelo del YFQ-44A en 556 días, que se concretó en octubre de 2025. Según Anduril, desde ese vuelo inaugural la aeronave ya operaba de forma semiautónoma, y no dependía de un piloto remoto que controlara permanentemente cada movimiento.
El programa avanzó después hacia una etapa más cercana a la operación militar. En abril de 2026, personal de la Fuerza Aérea se encargó directamente de lanzar, recuperar, preparar y volver a poner en vuelo los YFQ-44A durante una evaluación con la unidad experimental encargada de definir cómo se utilizarán estas aeronaves. En julio, además del disparo real, militares estadounidenses realizaron operaciones en la Base Aérea de Creech con misiles AIM-120 inertes, necesarias para comprobar los procedimientos de carga, seguridad y mantenimiento fuera del entorno controlado del fabricante.
El futuro del FQ-44 y su rol en las fuerzas estadounidenses
La función del FQ-44 dentro de las fuerzas estadounidenses será ampliar lo que puede hacer una formación tripulada: transportar sensores o armas adicionales, adelantarse sobre zonas peligrosas, extender la vigilancia, interferir radares enemigos o sumar más objetivos a los que una defensa adversaria debe responder. Varias aeronaves podrían distribuirse alrededor de un caza principal y recibir tareas diferentes, mientras el piloto conserva el control general de la misión sin tener que manejar cada avión como si fuera un aeromodelo.
El modelo también responde a un problema industrial: la cadena de abastecimiento de los cazas modernos, que ofrecen capacidades muy avanzadas, pero son costosos, complejos y lentos de producir. Así, Estados Unidos busca complementar esa flota con aeronaves menos caras y fabricables en mayor cantidad. Anduril planea producir el Fyury en Arsenal-1, una fábrica diseñada para construir sistemas autónomos a gran escala mediante procesos industriales más próximos a una línea automatizada que a la fabricación artesanal de un caza tradicional.
Por su parte, el Fury competirá y cooperará dentro del mismo programa con el FQ-42 de General Atomics. La Fuerza Aérea decidió mantener ambos modelos para la primera fase y, al mismo tiempo, contrató a varias compañías para desarrollar los programas de autonomía que podrán instalarse en ellos.
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