La NASA completó un nuevo hito de Artemis III, la próxima misión de su programa lunar tripulado: unió el módulo de tripulación y el módulo de servicio de la nave Orion. La operación se realizó el 30 de julio en el edificio Neil A. Armstrong de Operaciones y Verificación del Centro Espacial Kennedy, después de que ambos componentes superaran instalaciones de hardware y pruebas por separado. Con esta integración, la agencia comenzó a conformar la nave que llevará en 2027 a 4 astronautas a realizar ensayos en órbita terrestre baja, previo al próximo alunizaje estadounidense. A diferencia del plan original, Artemis III no viajará a la Luna, sino que será una misión tripulada de demostración, que probará maniobras de encuentro y acoplamiento entre Orion y versiones de ensayo de los sistemas de alunizaje de SpaceX y Blue Origin.

El rol del Artemis III en el programa lunar de la NASA
La misión será el siguiente paso del Programa Artemis, que comenzó con las misiones Artemis I, en 2022, y siguió con Artemis II, a principios de 2026. En Artemis I, la NASA probó al sistema de lanzamiento Space Launch System (SLS) y a la nave Orion con un sobrevuelo lunar sin tripulación. En Artemis II, se repitió la hazaña pero con astronautas a bordo. Proximamente, Artemis III ensayará en órbita terrestre el conjunto sistema de lanzamiento, nave y módulo de aterrizaje que permitirá que astronautas vuelvan a pisar suelo lunar.
La NASA reformuló la arquitectura de Artemis III a comienzos de 2026 para reducir riesgos antes de enviar astronautas a la Luna. Ahora, la idea es que la misión funcione como un ensayo cerca de la Tierra. Permitirá comprobar cómo Orion se aproxima, se comunica, coordina maniobras y se acopla con uno o ambos vehículos de alunizaje comerciales.
Estas capacidades son indispensables para las futuras expediciones a nuestro satélite natural, porque Orion no descenderá hasta la superficie. Los astronautas deberán transferirse en órbita lunar a un Human Landing System, o sistema de alunizaje humano, que los llevará hasta la Luna y luego los devolverá a la nave. La agencia prevé utilizar lo aprendido en esta instancia para Artemis IV, misión con la que apunta a regresar a la superficie lunar en 2028.

Los avances sobre Orion
Con la unión de los módulos de Orion, la nave se convierte en el sistema integrado que alojará a la tripulación y operará de manera autónoma. El módulo de tripulación es la cápsula presurizada donde los cuatro astronautas vivirán y trabajarán. Contiene los sistemas de mando, navegación, comunicaciones, soporte vital, protección térmica y recuperación. Su escudo térmico protegerá la nave durante la reentrada atmosférica, mientras que los paracaídas reducirán la velocidad antes del amerizaje.
Debajo se encuentra el módulo de servicio, construido bajo responsabilidad de la Agencia Espacial Europea (ESA) y con Airbus como contratista principal. Esta sección aporta la propulsión para las maniobras en el espacio, genera electricidad mediante cuatro paneles solares, controla la temperatura y transporta agua, oxígeno y nitrógeno.
Finalmente, un adaptador conecta ambas partes y permite transferir energía, datos y consumibles entre los módulos. Ahora, tras completar el acoplamiento físico, los equipos encenderán por primera vez la nave combinada, verificarán sus interfaces y continuarán con ensayos integrados y las últimas instalaciones de hardware.

Los avances sobre el SLS
En paralelo, la NASA avanza con el cohete SLS, que lanzará a Orion hacia el espacio desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy. La agencia espacial ya inspeccionó los segmentos de los dos propulsores laterales de combustible sólido, y comenzó a apilarlos en el Vehicle Assembly Building (VAB), edificio de integración del cohete, a comienzos de julio. Estos propulsores proporcionan la mayor parte del empuje durante los primeros minutos del ascenso y trabajan junto con los cuatro motores RS-25 de la etapa central, alimentados con hidrógeno y oxígeno líquidos. Los cuatro RS-25 destinados a Artemis III ya llegaron al Kennedy, y el último se entregó el 21 de julio desde el Centro Espacial Stennis.
La configuración tendrá además una modificación importante, que fue introducida tras el cambio de objetivos de la misión: no empleará la última etapa criogénica interina (ICPS) que se utiliza para impulsar a Orion más allá de la órbita terrestre. Esa etapa es el último segmento del cohete que le ofrece propulsión externa a la nave, y que se utiliza para elevar el perigeo de la órbita terrestre y realizar la maniobra de inyección translunar (TLI).
Como Artemis III no realizará esas maniobras y no necesita motorizar de esa forma a Orion, en lugar de utilizar la última etapa llevará un espaciador no propulsivo. La estructura conservará las dimensiones y puntos de unión de la etapa superior, por lo que podrá instalarse sin rediseñar el conjunto, a la vez que se reducen costos y se optimiza el peso total. La etapa criogénica restante ya se reasignó a Artemis IV, mientras el espaciador atraviesa inspecciones tras completarse la octava y última soldadura por fricción-agitación de su sección cilíndrica.
El esfuerzo estadounidense hacia la Luna
En última instancia, este nuevo hito refleja el esfuerzo de Estados Unidos por reducir plazos y reutilizar hardware. La NASA adaptará para vuelo los artículos estructurales de prueba de los dos adaptadores, ensayados antes de Artemis I, y recuperará componentes del Orion de Artemis II para misiones posteriores. Según la agencia, esta estrategia permitirá adelantar unos tres meses algunas tareas de Artemis III y liberar con más de seis meses de anticipación piezas originalmente reservadas para esa nave, que podrán utilizarse en Artemis IV. Más de 250 componentes de Artemis II se reaprovecharán en Artemis IV y Artemis V, para reducir costos y acelerar el programa.
También se aplicaron cambios en las operaciones de tierra. Los segmentos de los propulsores quedaron listos casi cuatro meses antes y la torre móvil volvió al edificio de ensamblaje en cerca de la mitad del tiempo habitual, después de reforzar equipos y realizar lavados para evitar corrosión.
Tal vez te interese: Llegó a la NASA un “platillo volador” para proteger al cohete de Artemis III













