La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) avanza con el USAT-2, el próximo satélite del Programa Satélite Universitario de la Facultad de Ingeniería. La idea es diseñar y fabricar un nuevo CubeSat, una satélite modular pequeño que permite desarrollar misiones espaciales con costos y tiempos relativamente bajos. El proyecto busca sostener dentro de la universidad una línea propia de desarrollo satelital, con participación de equipos de investigación y capacidades tecnológicas locales.
El llamado abierto de la UNLP
A fines de mayo, Marcos Actis –decano de la facultad– y Sonia Botta –docente, integrante del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) y una de las principales referentes del proyecto nacional ATENEA– presentaron una convocatoria para el USAT-2. El llamado tiene como objetivo reunir propuestas de cargas útiles, instrumentos científicos o demostraciones tecnológicas que puedan integrarse al futuro satélite. Está dirigido a grupos de investigación de la UNLP y de otras instituciones científicas y universitarias del país, con fecha límite de presentación prevista para el 14 de agosto de 2026.
De esta forma, la Facultad de Ingeniería esta abriéndose a recibir propuestas de qué podría hacer el USAT-2: qué fenómeno medir, qué tecnología probar, qué instrumento desarrollar y qué aporte científico, social o comercial podría generar.
Actualmente, el proyecto se encuentra en una etapa inicial de definición técnica. Cada propuesta debe incluir el objetivo de la misión, la metodología, el estado de desarrollo del instrumento, la forma en que podría implementarse dentro de una plataforma CubeSat y los requerimientos mínimos para que la misión tenga sentido. Entre esos requerimientos aparecen aspectos como la órbita necesaria, el tiempo de revisita, el consumo estimado de potencia, las dimensiones de la carga útil y las restricciones técnicas que podrían volver inviable el proyecto.
También se solicita un cronograma de diseño, fabricación y ensayo, con un plazo máximo de dos años hasta la entrega del modelo de vuelo. La evaluación tendrá en cuenta la factibilidad técnica, la originalidad, el impacto, la madurez del equipo y la adecuación de la propuesta a los recursos disponibles de la Facultad.
El primer satélite universitario
El antecedente directo es el USAT-1, el primer satélite del Programa Satélite Universitario de la UNLP, desarrollado por el CTA junto con el grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT). Se trata de un CubeSat 3U orientado a demostrar el uso de un receptor GPS/GNSS desarrollado en la universidad para aplicaciones científicas
Su misión primaria incluye dos técnicas. Por un lado, GNSS-R, que aprovecha señales reflejadas en la superficie terrestre para estudiar variables como humedad del suelo, cobertura vegetal o altimetría. Y, por el otro, GNSS-RO, que analiza cómo las señales de navegación se refractan al atravesar la atmósfera para obtener información de capas como la ionósfera o la tropósfera.
En lo que respecta a la nueva iniciativa, el valor del USAT-2, al igual que el USAT-1, no está solo en el satélite como objeto final, sino en el proceso que obliga a construir. Para una universidad, desarrollar un CubeSat implica formar equipos en ingeniería de sistemas, diseño estructural, análisis térmico, potencia, comunicaciones, integración, ensayos y operación de tecnología espacial. El CTA ya declara capacidades en diseño de misiones CubeSat, definición de arquitecturas de sistema, desarrollo de requerimientos, integración en sala limpia y ensayos de termovacío y dinámicos. En ese sentido, estos pequeños satélites funcionan como una plataforma para que esas capacidades se vuelvan una práctica técnica estable.
De hecho, el recorrido de la UNLP en microsatélites explia su participación mayoritaria en la misión ATENEA, el CubeSat argentino de 12U que voló al espacio en la misión Artemis de la NASA. Ese proyecto, liderado por CONAE y desarrollado junto con instituciones como la UNSAM, FIUBA, IAR, CNEA y VENG, pudo llevarse a cabo gracias a la experiencia que había dejado el USAT-1. En este contexto, el USAT-2 apunta a fortalecer la base que permite llegar a ese tipo de proyectos con experiencia acumulada, equipos formados y tecnología propia en desarrollo.
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