El secretario de Defensa afirma que Estados Unidos ya está probando el escudo antimisiles Golden Dome

Pete Hegseth, el secretario de Defensa, anunció que Estados Unidos comenzó a realizar pruebas relacionadas con el Golden Dome.

Pete Hegseth, el secretario de Defensa, anunció que Estados Unidos comenzó a realizar pruebas relacionadas con el Golden Dome.

Estados Unidos ya esta probando el Golden Dome: ya se realizó el primer ensayo relevante del escudo de defensa aérea y antimisiles pensado para proteger el territorio estadounidense frente a amenazas cada vez más complejas. Pete Hegseth, el secretario de Defensa, presentó la prueba como un hito inicial dentro de un proyecto que todavía se encuentra en desarrollo. El objetivo es construir un escudo multicapa capaz de detectar, seguir e interceptar drones, misiles de crucero, misiles balísticos y armas hipersónicas antes de que alcancen sus blancos.

Estados Unidos realizó el primer ensayo relevante del programa Golden Dome, el escudo de defensa aérea y antimisiles pensado para proteger el territorio estadounidense frente a amenazas cada vez más complejas.

El programa fue impulsado en 2025 como una arquitectura nacional de defensa, inspirada en parte en el concepto israelí de Iron Dome, pero con una escala y una dificultad muy superiores. Mientras Iron Dome está diseñado principalmente para interceptar cohetes y proyectiles de corto alcance, Golden Dome apunta a cubrir un territorio continental y a responder a amenazas de mayor velocidad, alcance y sofisticación. Para eso, el sistema debería integrar radares, sensores espaciales, satélites, interceptores terrestres y posiblemente navales, además de redes de mando y control asistidas por inteligencia artificial.

El DDAD

Según Hegseth, el ensayo incluyó un sistema denominado Dynamic Defense Autonomous Defeat (DDAD), diseñado para detectar, priorizar, apuntar y neutralizar múltiples amenazas de forma autónoma. La prueba habría empleado tecnologías de energía dirigida, una categoría que puede incluir láseres de alta potencia o sistemas de microondas capaces de dañar sensores, estructuras o componentes electrónicos de un blanco. Estos sistemas cierran la cadena de defensa: detectan el objeto, lo clasifican, calcular su trayectoria, le asignan un arma, apuntan con precisión y lo destruyen. Ese proceso es especialmente difícil contra drones en enjambre, misiles de crucero que vuelan bajo y amenazas hipersónicas que maniobran a gran velocidad.

El uso de energía dirigida aparece como una de las áreas más atractivas del proyecto, pero también una de las más exigentes. Su principal ventaja es el bajo costo por disparo frente a los misiles interceptores tradicionales, algo clave cuando se enfrentan drones baratos o ataques masivos. Sin embargo, los láseres necesitan mucha energía eléctrica, sistemas de refrigeración, seguimiento muy preciso y buenas condiciones atmosféricas, ya que la lluvia, el polvo, el humo o la niebla pueden degradar el haz. Además, interceptar un dron no es lo mismo que neutralizar un misil de crucero rápido o un vehículo hipersónico. Cada amenaza impone tiempos de reacción, distancias y niveles de energía muy distintos.

Hegseth no informó públicamente datos como el lugar de la prueba, la distancia de interceptación, la cantidad exacta de blancos, el tipo de arma de energía dirigida utilizada ni el nivel de intervención humana en la toma de decisiones. De esta manera, no se conoce la envergadura del ensayo, solo que el Golden Dome ya se encuentra bajo pruebas.

Estados Unidos realizó el primer ensayo relevante del programa Golden Dome.

La discusión presupuestaria detrás del escudo

Recientemente, la Oicina de Presupuesto del Congreso estimó que una arquitectura nacional de defensa con capacidades similares a las planteadas podría costar alrededor de US$ 1,2 billones en 20 años, muy por encima de las proyecciones iniciales de la administración estadounidense. Esa diferencia se debe a que el sistema comenzó a ser cada vez más ambicioso, con aplicación de satélites, interceptores, lanzamientos espaciales, infraestructura terrestre, software de coordinación y mantenimiento permanente.

En paralelo, el Golden Dome retoma una vieja aspiración estratégica de Estados Unidos: construir una defensa capaz de reducir la vulnerabilidad del territorio nacional frente a misiles avanzados. Esa idea recuerda a la Iniciativa de Defensa Estratégica de Ronald Reagan en los años ochenta, aunque ahora se apoya en tecnologías más maduras, como sensores orbitales, inteligencia artificial, redes distribuidas y armas de energía dirigida. El primer ensayo muestra que el programa empieza a pasar del plano político al experimental, pero su verdadero desafío será demostrar que puede escalar desde una prueba controlada hasta una defensa nacional efectiva, financiable y técnicamente confiable.

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