La empresa de vigilancia espacial LeoLabs ha detectado la liberación de un objeto no identificado por parte del avión espacial reutilizable chino Shenlong durante su cuarta misión operativa. La nave, que fue puesta en órbita baja el 7 de febrero de 2026 mediante un cohete Long March 2F desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, elevó posteriormente su trayectoria hasta mantener una altitud circular de aproximadamente 593 kilómetros. Este hallazgo, registrado inicialmente por el radar Kiwi en Nueva Zelanda, confirma que el vehículo continúa ejecutando complejas maniobras automáticas en el espacio, consolidando el desarrollo tecnológico de China en el ámbito de las plataformas aeroespaciales recuperables.

Monitoreo de radar y dinámicas orbitales
La detección del cuerpo se produjo el 21 de junio de 2026 a través de la red global de radares de frecuencia ultraalta (UHF) de LeoLabs, herramientas diseñadas específicamente para el seguimiento de la basura espacial y satélites en la órbita terrestre baja (LEO). El análisis de los datos orbitales determinó con un alto grado de probabilidad que el elemento fue eyectado de forma controlada por la sección de carga de la nave principal. Al momento del anuncio, el objeto aún no había sido procesado ni catalogado de manera oficial en la base de datos pública Space-Track, la cual es gestionada por el Escuadrón de Defensa Espacial de los Estados Unidos.
Este comportamiento técnico no es un hecho aislado, sino que responde a un patrón operativo sistemático observado también durante la segunda y tercera misión de este vector. En esas oportunidades, el avión espacial principal ejecutó maniobras de encuentro y proximidad (RPO), una capacidad crítica que exige algoritmos de guía avanzados y micropropulsión de alta precisión. Estas operaciones permiten que dos cuerpos en el espacio se acerquen a distancias mínimas para realizar transferencias de datos, inspecciones visuales externas o pruebas de acoplamiento robótico autónomo.
Dimensiones del vector y analogías técnicas
El avión espacial, cuyo diseño se mantiene bajo estricta reserva por las autoridades asiáticas, es propulsado por la familia de lanzadores Long March 2F, un sistema con una capacidad de carga útil de poco más de ocho toneladas métricas en LEO. Análisis basados en la cofia del cohete exhibida en la provincia de Henan sugieren que la envergadura del Shenlong supera los 4,2 metros de diámetro, lo que obliga a la utilización de modificaciones estructurales en los paneles aerodinámicos externos del cohete durante la fase de ascenso a través de la atmósfera.
Por sus dimensiones y perfiles de vuelo detectados por astrónomos aficionados y sensores ópticos terrestres, la comunidad científica internacional equipara las funciones del Shenlong con las del vehículo reutilizable X-37B de la Fuerza Espacial de los Estados Unidos. El equivalente estadounidense, desarrollado por Boeing, se encuentra actualmente en su octava misión operativa (OTV-8), lanzada en agosto de 2025. Ambos sistemas operan como laboratorios científicos automatizados capaces de exponer materiales al vacío y regresar a la Tierra mediante un aterrizaje horizontal en pistas convencionales.

El ecosistema de reutilización espacial en China
El Shenlong está proyectado para convertirse en el componente orbital de un sistema de transporte espacial de dos etapas al espacio (TSTO) completamente reutilizable. La Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC) trabaja en la integración de este avión con una primera etapa suborbital que implementa despegue vertical y regreso controlado a tierra. Este ecosistema de transporte busca abaratar drásticamente el coste por kilogramo puesto en órbita y garantizar un acceso al espacio rápido y predecible para cargas científicas.
Este programa se alinea con una estrategia estatal más amplia enfocada en dominar las tecnologías de retorno propulsivo vertical, similar a la empleada por operadores comerciales occidentales. En los últimos meses, los nuevos vectores estatales Long March 12A y Long March 12B han iniciado sus campañas de validación con miras a realizar recuperaciones de primeras etapas en plataformas marítimas. En paralelo, firmas privadas del sector aeroespacial chino, como Landspace, avanzan en los ensayos de salto con su cohete de metano y oxígeno líquido Zhuque-3, acelerando la transición de toda la industria hacia la reutilización sostenible.
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