Rocket Lab puso en órbita la misión VICTUS HAZE de la Fuerza Espacial de Estados Unidos apenas 16 horas y 42 minutos después de recibir la orden de lanzamiento. El vuelo, realizado con un cohete Electron desde Nueva Zelanda, superó por más de 10 horas la marca anterior del programa TacRS.
Rocket Lab completó el lanzamiento de la misión VICTUS HAZE para la Fuerza Espacial de Estados Unidos y estableció un nuevo récord en acceso rápido al espacio. La compañía lanzó su cohete Electron apenas 16 horas y 42 minutos después de recibir la notificación oficial para despegar, un tiempo considerado excepcional dentro de las operaciones espaciales militares. La misión forma parte del programa Tactically Responsive Space, orientado a demostrar que un país puede colocar capacidades en órbita en plazos muy cortos ante una necesidad operativa urgente.
De VICTUS NOX a VICTUS HAZE
El lanzamiento se realizó desde el Complejo de Lanzamiento 1 de Rocket Lab, en Nueva Zelanda. Según la empresa, la misión superó por más de 10 horas el récord anterior establecido por VICTUS NOX, otra demostración de respuesta espacial rápida impulsada por la Fuerza Espacial estadounidense. En este tipo de programas, el objetivo no es solo lanzar un satélite, sino demostrar que toda la cadena de preparación, desde la planificación final hasta la operación en órbita, puede comprimirse de meses o años a cuestión de horas o pocos días.
VICTUS HAZE incluyó el lanzamiento del satélite Pioneer, una nave diseñada, fabricada y operada por Rocket Lab. La empresa presentó la misión como una solución integral, en la que desarrolló la plataforma espacial, la integró al lanzador, ejecutó el despegue y quedó a cargo de las operaciones orbitales. Tras llegar al espacio, el satélite fue activado y puesto en condiciones de realizar su primera maniobra en 37 horas y 36 minutos, bastante antes del límite de 72 horas fijado para la demostración. Además, el equipo de guiado, navegación y control de Rocket Lab calculó trayectorias finales, actualizó software de vuelo y coordinó estaciones terrestres globales en unas cuatro horas antes del lanzamiento.

Por otro lado, de la misión se destaca que, además de la puesta en órbita, Pioneer estará encargado de realizar operaciones de encuentro y proximidad (RPO). Estas maniobras consisten en acercarse de forma controlada a otro objeto espacial, observarlo, fotografiarlo y seguir su comportamiento. En este caso, el escenario simula una respuesta rápida frente a un satélite no cooperativo, es decir, un objeto que no participa activamente de la coordinación de la maniobra. Para las fuerzas armadas, esta capacidad es clave porque permite mejorar la conciencia situacional espacial: saber qué ocurre en órbita, identificar amenazas potenciales y responder con rapidez ante movimientos inesperados de otros satélites.
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