El martes 26 de mayo la NASA anunció que pondrá en marcha el proyecto para construir de manera definitiva la base en la superficie de la Luna. Este proyecto contará con la colaboración de compañías privadas como Blue Origin, SpaceX, AstroLab y Lunar Outpost y otras agencias espaciales. La primera etapa ya está en desarrollo.

El futuro de Artemis
El lanzamiento de Artemis III, previsto para el 2027, tiene como objetivo probar las capacidades de encuentro y acoplamiento entre la cápsula Orión, que despegará a bordo del cohete Space Launch System (SLS), y los módulos de alunizaje comerciales de SpaceX y Blue Origin, respectivamente, necesarios para el descenso en la superficie lunar.
Y a mediados del 2028 se espera que Artemis IV, que promete ser una de las misiones de ingeniería e ingenio humano más complejas en la historia de la exploración del espacio profundo, explore la región del Polo Sur lunar. Las observaciones, muestras y datos recopilados por los astronautas ampliarán nuestra comprensión de nuestro Sistema Solar y nuestro planeta. Será el primer alunizaje después de más de cincuenta años.
Se espera que la tripulación despegue en la nave Orion, y luego se traslade a uno de los módulos de aterrizaje lunar comercial para su transporte a la superficie de la Luna. La disponibilidad del módulo determinará qué proveedor los transportará de forma segura a la superficie y de regreso Orión en órbita lunar, antes de que la tripulación regrese a la Tierra y americe en el Océano Pacífico.
La humanidad se queda en la Luna
Con un costo estimado de más de US$ 20.000 millones y el objetivo central de convertir la base lunar en un banco de pruebas y experimentos realistas para futuras misiones tripuladas a Marte, la NASA dividió este proyecto en tres etapas.

La Fase 1 “Aprender, probar y construir” se extenderá desde la actualidad hasta 2029. Esta instancia se basa en una serie rápida de misiones robóticas para explorar la región lunar del Polo Sur, probar tecnologías y prepararse para las operaciones en superficie. Serán 25 misiones y 21 alunizajes encargados de transportar las primeras cuatro toneladas de equipo.
Para ello, el módulo de alunizaje Blue Moon Mark 1 de Blue Origin ayudará a realizar investigaciones científicas, demostrar tecnologías clave y apoyar el desarrollo de las capacidades necesarias para operaciones lunares sostenidas. En paralelo, cuatro drones conocidos como MoonFall de Firefox Aerospace’s Elytra y satélites llevarán a cabo la retransmisión de comunicaciones y tareas de observación. Además, la misiónVIPER (Volatiles Investigating Polar Exploration Rover) de la NASA ayudará seguirá estudiando la ubicación del agua en forma de hielo y otros volátiles cerca del Polo Sur lunar. Finalmente, el módulo Griffin-1 de Astrobotic ayudará a demostrar las capacidades comerciales de aterrizaje lunar y movilidad, entregará cargas útiles de la NASA y socios internacionales.

La Fase 2 “Vivienda temprana” se extenderá desde 2029 hasta 2031, y con ella comienza la construcción de la base principal con energía solar y nuclear. Será una instancia de transición al montaje de la infraestructura semipermanente y al inicio de las primeras operaciones de ocupación y logística.
Para ello, se enviarán unas 60 toneladas de material en 27 misiones y 24 alunizajes. Durante esta etapa, se espera el despliegue de un rover presurizado, suministrado por la agencia japonesa JAXA y Toyota. En paralelo, se utilizarán generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG) para demostrar tecnologías, enfoques operativos y procesos que podrían ayudar a informar futuros sistemas de energía nuclear a gran escala. Por otro lado, se hará una ampliación de los sistemas de comunicaciones de superficie. Adicionalmente, se comenzarán a utilizar sistemas de movilidad de superficie, como el Vehículo de Terreno Lunar (LTV) Gen 2 de la NASA y rovers industriales e internacionales adicionales, para apoyar el transporte de carga y logística.

La Fase 3 “Presencia humana sostenida” se llevará a cabo desde 2032 en adelante. Para esa instancia, se espera una presencia humana continua, con viviendas fijas y rotaciones de astronautas.
En esta etapa, se entregarán hasta 38 toneladas de carga anualmente para mantener los hábitats, los sistemas de energía, las operaciones logísticas y los principales puestos avanzados científicos, habilitados por las capacidades de elevación pesada reutilizables de bajo costo. Además, se avanzará con las primeras demostraciones de utilización de recursos in situ hacia una implementación más sostenida de tecnologías diseñadas para usar materiales lunares para operaciones de exploración y superficie. Por último, se comenzarán a implementar capacidades sustanciales de retorno de carga no tripulada desde la superficie lunar a la Tierra.
El rol de los privados
SpaceX proporcionará el vehículo principal para la carga pesada. Blue Origin transportará los Vehículos de Movilidad Lunar desarrollados por AstroLab y Lunar Outpost. A esto se suman los cuatro drones MoonFall de Firefly Aerospace’s Elytra, que forman parte de las misiones robóticas previstas para la primera etapa.

El esquema confirma la decisión de la NASA de avanzar hacia una arquitectura lunar apoyada en proveedores comerciales, tanto para transporte como para entrega de cargas útiles, movilidad y demostración tecnológica. En ese marco, el programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS) funciona como una herramienta clave para enviar instrumentos y equipos a la superficie antes de las misiones tripuladas de Artemis, con el objetivo de reducir riesgos operativos y preparar infraestructura básica para una presencia sostenida en la Luna.
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