Los soldados estadounidenses comenzaron a entrenar una nueva habilidad para la guerra moderna: reconocer drones por el sonido que producen en vuelo. La práctica busca mejorar la detección de amenazas durante patrullas y operaciones terrestres, ahora que los drones pequeños, baratos y difíciles de ver cambiaron la forma de combatir. La experiencia surge de las lecciones observadas en Ucrania y fue uno de los ejes del ejercicio Project FlyTrap 5.0, realizado por el Ejército de Estados Unidos en Lithuania durante mayo.
El entrenamiento todavía no forma parte formal del currículo de la Armada de EE.UU., pero ya aparece en ejercicios de campo vinculados a la guerra contra drones. En FlyTrap 5.0, soldados del 2nd Cavalry Regiment trabajaron junto a fuerzas aliadas, entre ellas unidades británicas, en escenarios de combate con drones, sistemas de interferencia electrónica, sensores y capacidades de mando y control. El objetivo fue probar cómo funcionan esas herramientas en condiciones más parecidas a una operación real, con fatiga, clima adverso, maniobras terrestres y amenazas aéreas simultáneas.

¿Por qué identificar drones por sonido?
La idea de esta práctica es que el soldado ya no puede observar solo el terreno frente a él, sino que también debe mirar hacia arriba y escuchar. Según el sargento de primera clase Tyler Harrington, integrante del 2nd Cavalry Regiment, las patrullas deben aprender a distinguir si el zumbido que se aproxima corresponde a un dron de reconocimiento, a un dron kamikaze o a otro sistema aéreo no tripulado. Esa diferencia puede definir cómo debe responder la unidad: si debe cubrirse, interferir la señal, abrir fuego o maniobrar para evitar ser detectada.
Esta nueva práctica es posible porque no todos los drones suenan igual. Los drones de ataque suelen desplazarse con mayor velocidad y pueden emitir un zumbido más agudo o más acelerado. Los drones de reconocimiento, en cambio, pueden volar a mayor altura, permanecer más tiempo sobre una zona o sostener una trayectoria más estable. Si bien esta capacidad no reemplaza a los sistemas de detección, le puede dar al soldado una alerta inicial.
El rol de la guerra de Ucrania y Rusia
La guerra en Ucrania aceleró esta adaptación. Las fuerzas ucranianas ya habían reportado la capacidad de distinguir drones Shahed rusos y señuelos por sonido. Además, estudios recientes sobre el entrenamiento de tropas ucranianas señalan que los reclutas deben desarrollar memoria muscular frente al ruido de drones: escuchar la amenaza, reaccionar de inmediato, tirarse al suelo y orientar las armas hacia el cielo.
El aprendizaje humano también se complementa con redes de sensores acústicos pasivos. Según un trabajo del Center for Army Lessons Learned, Ucrania utiliza sistemas basados en micrófonos direccionales de bajo costo, computadoras locales para clasificar sonidos, registros sincronizados en el tiempo y mensajes comprimidos para alertar a los equipos cercanos. Esa arquitectura permite detectar drones de baja altura, orientar a tiradores o pequeñas unidades de defensa aérea y generar alertas tempranas sin depender únicamente de radares más caros o visibles.
El valor de estos sistemas está en su bajo costo y en su carácter pasivo. A diferencia de un radar, un sensor acústico no emite señales que delaten su posición. Eso lo vuelve útil para defender zonas extensas, proteger posiciones avanzadas o reforzar la vigilancia en el flanco oriental de la OTAN, donde Estados Unidos y sus aliados observan de cerca las tácticas desarrolladas en Ucrania.
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