La tecnología médica argentina suma un nuevo desarrollo enfocado en prótesis biónicas, exoesqueletos y dispositivos de asistencia para personas con discapacidad motriz. El proyecto se llama TecnoMotion y fue impulsado por Máximo Salzmann, un joven santafesino de 22 años que estudia Ingeniería Electrónica e Ingeniería Mecánica en Córdoba. Su objetivo es fabricar en el país soluciones robóticas personalizadas, con costos más bajos que los equipos importados y con capacidad de adaptarse a las necesidades de cada paciente.
La iniciativa nació a partir de una experiencia familiar vinculada a la rehabilitación después de un accidente cerebrovascular. Ese proceso acercó a Salzmann al problema concreto de la movilidad reducida y a las limitaciones que enfrentan muchas personas para acceder a dispositivos avanzados. Desde entonces, TecnoMotion comenzó a trabajar en tecnología asistiva aplicada al tren superior del cuerpo, especialmente manos, antebrazos y brazos, con una combinación de robótica, electrónica, mecánica, sensores y fabricación personalizada.

Prótesis biónicas, exoesqueletos y férulas termoadaptativas
El desarrollo más llamativo de la startup son las prótesis biónicas, que buscan recuperar parte de la funcionalidad del miembro perdido o afectado mediante sistemas electrónicos, sensores y actuadores. En la práctica, la prótesis capta una intención de movimiento, la procesa y la convierte en una acción mecánica. Para eso, TecnoMotion trabaja con electromiografía, una técnica que permite registrar señales eléctricas generadas por los músculos. Esas señales pueden usarse para activar movimientos de una mano artificial, una férula dinámica o un sistema robótico de asistencia.
Por otro lado, la startup también desarrolla exoesqueletos para rehabilitación de miembros superiores. Uno de los prototipos funciona como un sistema similar a un guante con tensores regulables, diseñado para acompañar ejercicios de recuperación en manos y brazos. Estos dispositivos pueden asistir el movimiento, adaptarse al nivel de movilidad del usuario y recopilar datos mediante sensores. Esa información permite seguir la evolución del paciente con más precisión y ajustar el tratamiento de forma progresiva.
En paralelo, la empresa también desarrolla un brazalete electromiográfico, que funciona como interfaz entre el cuerpo y las prótesis o exoesqueletos. Los electrodos captan impulsos musculares, el sistema los interpreta y luego los transforma en comandos de movimiento. En una protesis esto puede servir, por ejemplo, para abrir y cerrar la mano o mover los dedos. En un exoesqueleto de rehabilitación, puede servir para asistir el movimiento de una persona que todavía conserva parte de la movilidad, pero necesita ayuda para recuperar fuerza.
Finalmente, TecnoMotion también desarrolla son las férulas termoadaptativas, pensadas como alternativa a inmovilizaciones convencionales. Estas férulas se fabrican con un polímero especial que se vuelve flexible al calentarse y recupera rigidez al enfriarse, lo que permite moldearlas sobre la anatomía del paciente. Esto permite lograr un ajuste más preciso y reducir peso frente a soluciones tradicionales como el yeso. Según la empresa, serían el primer producto que saldrá a la venta.

Una alternativa nacional avanzada y mucho más económica
TecnoMotion utiliza escaneo 3D corporal para relevar la forma del miembro, y luego diseña piezas adaptadas a cada usuario. Esto permite mejorar el calce, reducir puntos de presión y evitar soluciones estándar que no siempre responden bien a diferencias anatómicas. En paralelo, la startup trabaja con impresión 3D industrial, polímeros biocompatibles reforzados con microfibras de carbono y materiales de alta resistencia como titanio y fibra de carbono orientada.
Por su parte, uno de los aspectos más importantes de TecnoMotion es que busca reducir drásticamente los precios del mercado. Mientras que una prótesis biónica importada puede rondar entre los US$ 40.000 y 100.000, la startup argentina apunta a reducir esos costos entre un 70% y un 80%.
Por ahora, el proyecto aún se encuentra en una etapa de desarrollo. Las prótesis biónicas, los exoesqueletos y las férulas tienen que ser seguros, durables y aptos para uso médico. Eso implica validación técnica, ensayos, habilitaciones, capacidad productiva y articulación con clínicas, obras sociales, prepagas o instituciones de rehabilitación. Sin embargo, esta iniciativa marca el primer paso de un proyecto con potencial para acercar tecnología médica avanzada a más personas en la Argentina y, al mismo tiempo, fortalecer capacidades locales en un sector de alto valor agregado.
Tal vez te interese: Un argentino inventó un robot que usa inteligencia artificial para detectar plagas y fumigar con precisión











