La NASA ha anunciado el desarrollo de la misión Reactor Espacial 1 (SR-1) Freedom. Durante el evento “Ignition” de la NASA, la agencia confirmó que esta nave será la punta de lanza para validar la propulsión eléctrica nuclear (NEP), con una ventana de lanzamiento fijada para finales de 2028. Este anuncio representa un giro estratégico hacia la soberanía tecnológica y la eficiencia presupuestaria, trayendo buenas noticias ante una temporada de crispación y críticas debido a los reajustes presupuestario para misiones.

La SR-1 Freedom (Reactor Espacial 1) es la primera misión de la NASA diseñada para validar de forma operativa la propulsión eléctrica nuclear (NEP) en el espacio profundo. La nave utiliza un reactor de fisión alimentado por combustible HALEU para generar 20 kW de potencia, integrando el hardware del Elemento de Potencia y Propulsión (PPE) originalmente destinado a la estación Gateway. Su objetivo principal es demostrar que esta tecnología puede reducir los tiempos de tránsito interplanetario y, al llegar a Marte, desplegar la carga científica SkyFall, un trío de helicópteros de reconocimiento, para identificar recursos críticos como hielo subterráneo de cara a futuras misiones tripuladas.
Reutilización de hardware y arquitectura del sistema
El pilar de la SR-1 Freedom radica en la adaptación de componentes preexistentes. El Elemento de Potencia y Propulsión (PPE), originalmente contratado a Lanteris Space Systems para la estación lunar Gateway, será el motor del sistema. Tras la cancelación de la Gateway en favor de una base lunar fija, el PPE se integrará en el SR-1 para gestionar la energía suministrada por el reactor.
La arquitectura de la nave presenta una configuración lineal diseñada para la seguridad radiológica:
- Un reactor nuclear interno: gestionado internamente por la NASA, en colaboración con el Departamento de Energía (DOE). Utilizará combustible de uranio de bajo enriquecimiento de alta concentración (HALEU) para generar 20 kW de potencia eléctrica.
- Estructura de Protección: soporte extendido que sitúa el reactor en un extremo para proteger la aviónica y los sistemas críticos mediante la distancia y el blindaje.
- Gestión Térmica: un sistema de radiadores situados entre el reactor y el PPE para la disipación del calor excedente.
- Potencia Auxiliar: paneles solares que asistirán a la nave durante la fase de post-lanzamiento, antes de que el reactor alcance su régimen operativo nominal.
Cambio de paradigma: Desarrollo “casero”
Steve Sinacore, director del programa de Energía Superficial por Fisión, señaló que la NASA retomará el liderazgo técnico para evitar los errores de ejecución que han costado 20.000 millones de dólares en proyectos fallidos durante décadas. Sinacore aclaró que en misiones anteriores la falta de un impulso sostenido para la tecnología en las misiones, proyectos demasiado ambiciosos, plazos poco realistas y un liderazgo fragmentado, habían retrasado la falta de un reactor nuclear espacial operativo.
A diferencia de intentos anteriores donde se delegaba la responsabilidad total en la industria privada, la NASA gestionará el diseño y ensamblaje del reactor SR-1, liberando a las empresas de las complejidades de la autorización de lanzamiento e indemnización.
Este diseño será de propiedad pública, permitiendo que la industria espacial acceda a la tecnología para escalar sistemas que, en la década de 2030, podrían alcanzar potencias de megavatios.
Objetivo: Marte y la carga científica SkyFall
La misión SR-1 Freedom no solo es un banco de pruebas de ingeniería. Tras un viaje de aproximadamente un año, la nave desplegará en la órbita marciana la carga útil SkyFall, integrada por tres helicópteros basados en la tecnología del exitoso Ingenuity, el primer helicóptero robótico de la NASA que operó autónomamente en 2021 la atmósfera de Marte.

Estas aeronaves tendrán la misión de explorar posibles sitios de aterrizaje para futuras misiones tripuladas, con un enfoque crítico en la identificación de depósitos de hielo subterráneo. Según Nicky Fox, administradora asociada de ciencia de la NASA, estos helicópteros priorizarán el reconocimiento visual sobre el análisis pesado, actuando como exploradores avanzados para la próxima frontera humana.
Con la SR-1 Freedom, la administración de Jared Isaacman de la NASA busca romper el ciclo de proyectos sobre-ambiciosos y plazos irreales, estableciendo un cronograma firme para que Estados Unidos opere, finalmente, un reactor nuclear en el espacio profundo.
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