La Estación Espacial Internacional (ISS) logró detener una fuga de aire que preocupaba desde hace años, pero el problema estructural que la provocó sigue sin solucionarse. Las filtraciones se localizaban en un pequeño compartimiento del módulo ruso Zvezda, una de las secciones más antiguas del complejo. Aunque el aire ya no se escapa, los equipos técnicos de NASA y Roscosmos todavía investigan por qué aparecieron las grietas y cómo garantizar la seguridad del área hasta el final de la vida útil de la estación.

La situación se trató esta semana por el Consejo Asesor de la ISS, encabezado por Bob Cabana, exastronauta y exadministrador asociado de NASA. Según explicó, especialistas estadounidenses y rusos mantienen una comisión conjunta para analizar el caso. Los avances permitieron reducir el riesgo operativo, pero aún no existe una causa única confirmada. Así, se mantiene abierto uno de los problemas técnicos más sensibles de la estación. Este episodio se da además cuando la ISS se acerca a sus últimos años de servicio, con un retiro proyectado hacia 2030.
La grieta en el segmento Zvezda
El sector afectado, denominado PrK, es un vestíbulo presurizado dentro del módulo Zvezda que conecta un puerto de acoplamiento para naves de transporte con el resto del segmento ruso. Allí se detectaron pequeñas grietas que, con el tiempo, generaron pérdidas constantes de aire. Para contenerlas, cosmonautas rusos aplicaron selladores en la zona y, de acuerdo con NASA, ya no hay fugas. Sin embargo, detener la pérdida no implica reparar la estructura.
Los ingenieros manejan dos hipótesis principales. Por un lado, la fatiga por vibraciones repetidas de bombas y equipos internos. Y, por el otro, un proceso de degradación promovido por el ambiente espacial, puesto que el vacío, los cambios térmicos y el esfuerzo mecánico pueden provocar que los materiales se degraden más rápido.
Mientras continúan los ensayos y análisis, el uso del compartimiento quedó restringido. Para ello, se mantiene con presión reducida cuando no se utiliza y se limita el tiempo en que está presurizado. Además, cuando se abre esa sección, la escotilla entre los segmentos ruso y estadounidense permanece cerrada por precaución.
Una falla crítica para la logística de la ISS
Las medidas de seguridad son muy importantes porque la ISS funciona como un sistema integrado, y hasta una falla localizada puede alterar las operaciones logísticas, el acoplamientos de naves de carga o los planes de contingencia en todo el complejo. NASA incluso analiza usar otros puertos para vehículos como la nave Progress, para preservar ese acceso durante los años restantes de la estación. Además, ambas agencias aún no coinciden plenamente sobre la gravedad potencial de las grietas ni sobre cuánto tiempo puede mantenerse esa configuración operativa con márgenes aceptables de seguridad.
La falla llega en un momento bisagra para la ISS. La estación, ensamblada desde fines de los años noventa, continúa siendo el principal laboratorio orbital del mundo y símbolo de cooperación entre potencias rivales. Sin embargo, su retiro está previsto para 2030, con algunas propuestas de Estados Unidos para extenderla hasta 2032. Los socios internacionales buscan tomar una decisión antes de fines de 2026, ya tanto que desorbitar una estructura de este tamaño como o prolongar su operación exige años de planificación, contratos y nuevos vehículos. En ese contexto, cada problema técnico pendiente pesa más que antes.
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