El Poder Ejecutivo ubicó al satélite argentino ARSAT-SG1 como una pieza estratégica dentro de la política nacional de conectividad. En el Informe 145 a la Honorable Cámara de Diputados, el Gobierno señaló que el proyecto busca garantizar servicios satelitales de banda ancha administrados desde el país, con infraestructura propia y bajo control nacional. Si bien está en desarrollo hace un par de años, el ARSAT-SG1 se está terminando de desarrollar en un escenario en el que crece la oferta de conectividad satelital de empresas extranjeras, en especial mediante constelaciones de órbita terrestre baja (LEO) como Starlink u OneWeb. Frente a ese modelo, este nuevo satélite argenitno se presenta como una herramienta para ampliar el acceso a internet en zonas rurales, aisladas o de baja densidad poblacional, y para sostener servicios críticos sin depender exclusivamente de operadores internacionales.
Las declaracines aparecen en un contexto de demoras y reordenamiento del proyecto. La consulta legislativa pidió conocer el avance real de la construcción, el cronograma, el financiamiento y el mercado objetivo del satélite, luego de que en informes anteriores se mencionara un avance del 61% y una fecha estimada de lanzamiento para octubre de 2027, con entrada en funcionamiento en abril de 2028. Ahora se informó que el 23 de mayo de 2025 se renegociaron contratos con proveedores internacionales, se eliminó el riesgo de rescisión unilateral y se reanudaron actividades. El cronograma oficial actual prevé el lanzamiento con contingencia para diciembre de 2028 y el inicio de uso comercial para enero de 2029.

Una alternativa para las megaconstelaciones como Starlink y OneWeb
El ARSAT-SG1 será un satélite geoestacionario de telecomunicaciones de alta capacidad, conocido como HTS (High Technology Satellite). Esa tecnología permite usar haces de señal más concentrados y reutilizar frecuencias para aumentar la capacidad disponible, a diferencia de los satélites tradicionales de menor rendimiento. El satélite operará en banda Ka, una banda apta para servicios de banda ancha satelital, y utilizará propulsión eléctrica, una solución que reduce la masa destinada al combustible y permite dedicar más recursos a la carga útil. Según ARSAT, será el primer satélite argentino de alto rendimiento y el primero del país con carga útil en banda Ka. Además, estará ubicado en la posición geoestacionaria 81° Oeste, junto al ARSAT-2, para brindar banda ancha satelital en zonas rurales o de baja densidad poblacional.
La infraestructura no se limita al satélite. El proyecto también incluye el segmento terrestre necesario para operar y explotar comercialmente el sistema: estaciones de telemetría, telecomando y control, antenas en banda Ka, gateways o nodos terrestres de conexión a internet, y enlaces con la red troncal de fibra óptica de ARSAT. Según la documentación oficial, esa integración permitirá complementar la red federal de fibra óptica, el centro de datos de la empresa y los servicios satelitales, con un modelo mayorista orientado a proveedores de internet, operadores de telecomunicaciones, organismos públicos y usuarios ubicados fuera del alcance económico de la infraestructura terrestre.
El Ejecutivo presenta esa diferencia como el punto clave frente a servicios como Starlink, OneWeb y otros sistemas extranjeros de órbita baja. Las constelaciones LEO pueden ofrecer baja latencia y despliegue rápido, pero su operación, control comercial y gestión tecnológica dependen de empresas radicadas fuera del país. El ARSAT-SG1, en cambio, apunta a una arquitectura nacional, con conectividad cursada y gestionada desde territorio argentino. Según el informe, el sistema podrá beneficiar a hogares, escuelas, hospitales, edificios públicos, PyMEs, infraestructura crítica y fuerzas de seguridad, con servicios de conectividad confiable para educación a distancia, telemedicina, videovigilancia, gobierno digital y respaldo para redes móviles o proveedores de internet.
El desafío, ahora, es convertir esa definición estratégica en un sistema operativo. El propio informe reconoce que el costo estimado total del proyecto asciende a US$ 336,9 millones, frente a un costo inicial de 265,8 millones, lo que implica una ampliación necesaria de fondos de US$ 71,1 millones. También detalla que ya se contrataron 223,2 millones, se facturaron 154,3 millones y se pagaron 147 millones, mientras que resta cubrir una parte significativa del presupuesto. Si el nuevo cronograma se cumple, el ARSAT-SG1 no reemplazará a las constelaciones extranjeras, pero sí sumará una capa nacional de conectividad para zonas donde el mercado no siempre llega con infraestructura propia.
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