El rover Curiosity de la NASA acaba de lograr un hito científico al detectar en el cráter Gale de Marte una mezcla compleja de moléculas orgánicas, componentes precursores de vida. El laboratorio móvil SAM (Sample Analysis at Mars) del rover Curiosity identificó compuestos de nitrógeno y azufre en rocas sedimentarias de 3.500 millones de años de antigüedad.

Desde su histórico aterrizaje en el cráter Gale el 6 de agosto de 2012, el rover Curiosity, una plataforma científica del tamaño de un automóvil, ha operado como el principal geólogo robótico en Marte. Actualmente, la misión se encuentra explorando la unidad rica en arcilla de Glen Torridon en el cráter Gale, una región estratégica en las faldas del Monte Sharp que los científicos consideran fundamental por su capacidad para preservar minerales que alguna vez estuvieron en contacto con agua líquida.
De qué trata el experimento del Curiosity
El núcleo de este avance reside en el uso del instrumento SAM, un laboratorio interno que procesa las muestras mediante un proceso de “química húmeda” extremadamente complejo. El experimento está liderado por la Dra. Amy Williams, profesora asociada del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad de Florida en Gainesville. Los resultados fueron publicados en la revista Nature Communications. El objetivo del experimento es probar si el carbono preservado en el subsuelo marciano es el rastro biológico de una vida antigua o el resultado de una geología planetaria compleja.
El experimento realizado está basado en la técnica de termoquimiolisis, además de utilizar el reactivo hidróxido de tetrametilamonio (TMAH). Esta técnica permite que las moléculas orgánicas grandes y complejas, que normalmente se perderían al ser calentadas en el horno del rover, se descompongan en fragmentos más pequeños y volátiles sin perder su estructura química original. Gracias a este método, SAM logró identificar más de 20 moléculas orgánicas distintas, incluidos compuestos aromáticos y azufrados, atrapados en rocas de 3.500 millones de años. Este proceso confirma la presencia de carbono macromolecular en el subsuelo marciano, una forma de materia orgánica que ha sobrevivido a la fuerte radiación de Marte, y que acerca a los investigadores a la identificación de posibles formas de vida.

Experimentos cruzados con el rover Perseverance
Actualmente, Curiosity comparte el suelo marciano con el rover Perseverance, que desde su llegada en 2021 al cráter Jezero en Marte, se ha centrado en la recolección de muestras para un posible retorno a la Tierra. Los hallazgos de Perseverance en Marte han detectado señales consistentes con compuestos aromáticos, estructuras de carbono en forma de anillo, resultados que coinciden con los obtenidos por Curiosity.
Su hallazgo de moléculas orgánicas similares se basa en una técnica llamada espectroscopía Raman y de fluorescencia, ejecutada principalmente por su instrumento SHERLOC. Este sistema dispara un láser ultravioleta (UV) sobre la superficie marciana. Cuando el láser impacta contra moléculas orgánicas o ciertos minerales, estos reaccionan emitiendo un haz luminoso específico para cada compuesto. Lo revolucionario de esta técnica es permite mapear la ubicación exacta de los compuestos orgánicos dentro de la roca sin necesidad de pulverizar la muestra.
Esta validación cruzada entre dos rovers, situados en puntos distintos del planeta y utilizando tecnologías diferentes, uno mediante reacciones químicas y el otro mediante luz, confirma de manera sólida que la materia orgánica compleja es una característica global del subsuelo marciano.

El futuro de la exploración marciana
El éxito de este experimento pionero traza la hoja de ruta para la próxima generación de exploradores robóticos en el sistema solar. La técnica de termoquimiolisis con TMAH, validada ahora por Curiosity, será un pilar fundamental en el rover Rosalind Franklin de la Agencia Espacial Europea (ESA), que buscará vida en la región del ecuador de Marte, una zona aún desconocida para el hombre. Asimismo, esta tecnología volará hacia Titán, la luna de Saturno, a bordo del dron Dragonfly, con el objetivo de estudiar la química orgánica en unentorno oceánico helado.
Los datos obtenidos en Marte no solo optimizan el diseño de futuros sensores capaces de detectar biofirmas con mayor precisión, sino que también refuerzan la viabilidad de la misión Mars Sample Return, que aspira a traer a la Tierra las muestras recolectadas por Perseverance para resolver la cuestión del origen del carbono marciano.
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