Un grupo de investigadores identificó en Marte una gran franja topográfica plana que podría ser la huella de un antiguo océano en el hemisferio norte del planeta. Los cientificos compararon la estructura con el “anillo” que queda en una bañera cuando el agua se vacía. El hallazgo vuelve a impulsar una de las grandes preguntas de la ciencia planetaria: si Marte tuvo un océano en el pasado.

La idea es que, si existió un océano que llegó a cubrir cerca de un tercio de la superficie marciana, eso implicaría que el planeta rojo tuvo agua líquida abundante y persistente en una etapa temprana de su historia, hace 3.700 millones de años. Para los científicos, ese escenario habría ampliado mucho las chances de que Marte ofreciera ambientes habitables, aunque el estudio no demuestra que haya existido vida.
Un nuevo enfoque para una pregunta aún sin respuesta
El trabajo, publicado en la revista Nature por Abdallah Zaki y Michael Lamb, dejó de lado una de las búsquedas clásicas sobre Marte: las antiguas líneas de costa. El problema con esas supuestas orillas es que hoy aparecen a distintas alturas, algo difícil de explicar si alguna vez formaron parte de un mismo océano estable. Por eso, los investigadores buscaron otra señal geológica más confiable. En lugar de enfocarse en una costa puntual, analizaron una franja más amplia del relieve, similar a la plataforma costera que existe en la Tierra entre el continente y el fondo oceánico, y encontraron en Marte una zona con esas características.
Según los investigadores, esa plataforma marciana habría estado situada entre unos 1.800 y 3.800 metros por debajo del nivel de mar de referencia del planeta. Además, detectaron que varios deltas fluviales parecen alinearse con esa franja, algo que en la Tierra también ocurre en las plataformas continentales. Esa coincidencia fortalece la interpretación de que no se trató de lagos aislados, sino de una masa de agua mucho más extensa y duradera.
El hallazgo no da una respuesta definitiva a la pregunta, pero sí suma una evidencia nueva y más simple a favor de un Marte antiguo mucho más húmedo que el actual. También presenta un nuevo objetivo de estudio para futuras misiones al Planeta Rojo: estudiar esos depósitos sedimentarios, porque podrían conservar rastros químicos o geológicos de antiguos ambientes habitables. Incluso los propios autores reconocen que todavía queda una pregunta abierta sobre cómo se formó exactamente esa plataforma costera, pero sostienen que, en conjunto, la evidencia apunta a un océano de larga duración en el norte marciano.
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