China está celebrando en Chengdu, al sudoeste del país, la primera edición de los Juegos Mundiales de Drones, un evento que mezcla deporte, exhibición tecnológica e industria aeronáutica. La competencia se desarrolla entre el 11 y el 25 de abril en tres zonas de la ciudad capital de Sichuan y reúne a más de 800 equipos, entre ellos 30 delegaciones internacionales. El evento le permite a cada uno de los representantes demostrar hasta dónde pueden llegar hoy sus sistemas aéreos no tripulados en tareas de precisión, coordinación y carga.
Según la cadena estatal Xinhua, los juegos están coorganizados por la China Communications Industry Association y la University of Electronic Science and Technology of China. Las pruebas incluyen cuatro disciplinas poco convencionales: levantamiento de pesas con drones, esgrima, equitación y básquet. El objetivo es impulsar innovación tecnológica, formación de talento y desarrollo industrial alrededor del sector de drones.

Las competencias del evento ponen a prueba capacidades clave de los drones, como la carga útil, la percepción del entorno, el control de vuelo, la estabilidad del sistema y la coordinación entre varias aeronaves. En la esgrima aérea, por ejemplo, los equipos deben pinchar globos usando una “espada” montada en el dron. Este objetivo exige el trabajo de sensores, maniobras precisas y respuesta rápida. En el levantamiento de pesas, dos drones deben sincronizarse para elevar una barra, algo que obliga a trabajar con algoritmos de control finos y una plataforma capaz de soportar esfuerzo estructural.

La estratégica económica de China detrás del show
En China, las actividades vinculadas con aeronaves tripuladas y no tripuladas que operan por debajo de los 1.000 metros de altura están englobadas en el concepto de la “economía de baja altitud”. Ese sector fue incorporado por primera vez al informe de trabajo del gobierno chino en 2024. Según estimaciones citadas por Xinhua a partir de la Administración de Aviación Civil de China, podría alcanzar 1,5 billones de yuanes (US$ 220.000 millones) en 2025 y 3,5 billones (US$ 515.000 millones) en 2035.

En ese contexto, Chengdu concentra más de 1.000 empresas de la cadena aeronáutica y más de 200 firmas vinculadas específicamente a la fabricación de drones, posicionándose como un polo natural para organizar una competencia de este tipo. Así, para las autoridades y compañías locales, estos juegos funcionan como banco de pruebas público, puesto que permiten llevar tecnologías del laboratorio a escenarios más complejos, mostrar productos, atraer inversiones y detectar talento técnico.
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