SpaceX avanzó este martes 14 de abril con una prueba de fuego estático del Ship 39, la nave superior del megacohete Starship que la compañía de Elon Musk prepara para la prueba de vuelo 12. El ensayo forma parte de la campaña final de pruebas en tierra en Starbase, Texas, de cara al próximo lanzamiento. Con este paso, la empresa sigue ajustando los últimos detalles de la versión V3 de Starship, en lo que también se perfila como la primera misión prevista desde la nueva plataforma Pad 2.
El movimiento llega después de varias semanas de ensayos sobre los dos elementos del vehículo: primera y segunda etapa. En marzo, SpaceX había realizado el primer encendido estático del Booster 19, el propulsor que despega con el Ship 39. Sin embargo, esa prueba con 10 de sus 33 motores terminó antes de lo previsto por un problema en tierra. Desde entonces, tanto el booster como la nave siguieron dentro de la campaña de pruebas previas al vuelo, mientras la fecha del lanzamiento dejó de apuntar a abril y pasó a mayo.
¿Qué es un ensayo de fuego estático?
Un fuego estático consiste en encender los motores con el vehículo sujeto a tierra, sin despegar. La prueba sirve para verificar que funcionen bien la secuencia de ignición, la alimentación de propelentes, los motores y parte de la infraestructura del sitio de lanzamiento o de ensayo. En este caso, el interés es todavía mayor porque Ship 39 pertenece a la nueva generación V3, una variante más grande y más potente. Según los reportes sobre este rediseño, el sistema alcanza unos 124,4 metros de altura y apunta a superar las 100 toneladas de carga hacia órbita baja.
Por eso el vuelo 12 puede marcar un punto de inflexión para SpaceX. El vuelo 11, realizado en octubre de 2025, cerró con éxito la etapa anterior del programa y fue el último de la versión 2 de Starship. Ahora la empresa necesita demostrar que el salto a V3 puede sostenerse en ensayos reales y después en vuelo.

Starship es la nave con la que SpaceX quiere sostener su estrategia de reutilización total y, al mismo tiempo, es la base del módulo de alunizaje que la compañía desarrolla para el programa Artemisa de la NASA. Tras el reciente vuelo tripulado de Artemisa II, la atención volvió a concentrarse en cuándo los sistemas comerciales podrán demostrar que están listos para dar el siguiente paso. En ese contexto, una prueba estática exitosa es una señal de que el vuelo 12 empieza a entrar en una fase decisiva de preparación.
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