Recientemente, Argentina marcó un récord en su importante industria satelital con el CubeSat ATENEA, desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Este pequeño satélite despegó a bordo de la icónica misión Artemisa II de la NASA, como carga secundaria. Luego de un exitoso despliegue, ATENEA operó durante unas 20 horas críticas en el espacio profundo y cumplió con éxito el envío de telemetría. Ahora, solo resta esperar el procesamiento de la información recopilada.

El objetivo de ATENEA
El satélite argentino se liberó en el espacio profundo, a 70.000 km de altitud, unas 5 horas después del lanzamiento a bordo del cohete Space Launch System (SLS), el 1 de abril de 2026. Su objetivo, dentro de la misión “Deep Space“, fue validar componentes electrónicos en entornos de alta radiación y probar enlaces de comunicación de largo alcance.
La misión argentina ATENEA se enfocó en cuatro pilares tecnológicos. El primero es la validación de componentes COTS para evaluar la resistencia de electrónica comercial ante la radiación extrema. En segundo lugar, el desarrollo de navegación GNSS avanzada en altitudes donde las señales de posicionamiento son casi imperceptibles.
Asimismo, la misión integra sensores SiPM de alta sensibilidad para monitorear entornos de radiación críticos para futuras misiones tripuladas. Por último, la prueba de sistemas de comunicaciones de largo alcance en Banda S que garantizan el enlace con estaciones terrestres a distancias sin precedentes.
ATENEA rompe récords
ATENEA es un CubeSat de tipo 12U, de 30 x 20 x 20 cm y un peso de 15 kg. Fue uno de los cuatro CubeSats que la NASA llevó a bordo de la misión Artemisa II. Entre ellos, el argentino fue el único satélite latinoamericano elegido por la agencia estadounidense. Por su parte, luego del despliegue, ATENEA logró comunicarse con estaciones terrestres en Córdoba y Tierra del Fuego desde una distancia de 70.000 kilómetros de la Tierra, convirtiéndose en el objeto argentino que ha logrado una comunicación exitosa desde mayor distancia.
Su desarrollo representó un esfuerzo federal. El proyecto fue gestionado por CONAE, con la colaboración de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), la Universidad Nacional San Martín (UNSAM) y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A.
De esta forma, el éxito histórico de ATENEA no es una coincidencia, sino el resultado de años de trabajo en los que la industria espacial argentina se especializó en pequeños satélites, dando pasos firmes hasta alcanzar este gran objetivo.
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