SAOCOM es una misión satelital argentina de observación de la Tierra pensada para mirar el planeta con visión de radar, no con cámaras. El fundamento es que el radar, a diferencia de las cámaras comunes, puede adquirir datos de día o de noche y, sobre todo, atravesar nubes y clima adverso. De este modo, SAOCOM busca generar información útil y regular sobre el territorio, incluso cuando sin luz solar ni el cielo despejado.

Uno de los SAOCOM desplegado en la cámara semi-anecoica de INVAP. En esta vista posterior, el color cobrizo que se observa corresponde a las mantas MLI (Multi Layer Insulation), para protección térmica.
Uno de los SAOCOM desplegado en la cámara semi-anecoica de INVAP. En esta vista posterior, el color cobrizo que se observa corresponde a las mantas MLI (Multi Layer Insulation), para protección térmica. Crédito: INVAP.

Las estrellas del proyecto son dos satélites gemelos, SAOCOM 1A y SAOCOM 1B, desarrollados en el marco del Plan Espacial Nacional. Su objetivo principal es medir humedad del suelo y apoyar aplicaciones de emergencias, como el seguimiento de inundaciones o la detección de derrames de hidrocarburos en el mar.

La misión SAOCOM: 20 años de ciencia

La idea de la misión surge a fines de los 90, con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) como gestora e INVAP como contratista, como ha sido en todos los proyectos satelitales complejos del país. Juntos, CONAE e INVAP venían de desarrollar la familia SAC (Satélites de Aplicaciones Científicas), integrada por cuatro ejemplares que se llevaron adelante con asesoría y participación de la NASA.

Los primeros estudios y desarrollos se realizaron en torno a los radares. Sin embargo, el proyecto se vio detenido por la crisis nacional de principios de los 2000. Finalmente, en 2006 y a través de nuevos contratos, SAOCOM volvió a ponerse en marcha. Guillermo Benito, jefe de proyecto a partir de 2008, en conversaciones con Espacio Tech, comenta que, antes de poder concretar los satélites, se llevaron adelante una serie exhaustiva de ensayos y validaciones. Por ejemplo, se logró la primera imagen radar tomada en Argentina desde un avión con electrónica nacional. La idea era desarrollar tecnología con las capacidades instaladas y de a poco escalarla el nivel tecnológico que necesitaban los satélites.

Finalmente, y después de casi 20 años de trabajo, SAOCOM 1A, el primero de la serie, se lanzó al espacio el 7 de octubre de 2018 desde Vandenberg, California, a bordo de un Falcon 9 de SpaceX. Dos años más tarde, en 2020, despegó SAOCOM 1B, el 30 de agosto de 2020 desde Cabo Cañaveral, a bordo del mismo vector. Los dos ejemplares fueron colocados en una órbita heliosincrónica de 620 km de altitud.

Ambos satélites tienen un peso de 3000 kg, una antena que, desplegada, ocupa 35 metros cuadrados y una vida útil estimada de unos 5 años y medio. Sin embargo, hoy, tanto el SAOCOM 1A como el 1B siguen operativos.

El SAOCOM presenta, con sus paneles plegados, dimensiones de 4,7 metros de alto por 1,2 metros de ancho.
El SAOCOM presenta, con sus paneles plegados, dimensiones de 4,7 metros de alto por 1,2 metros de ancho. Crédito: INVAP.

El radar de apertura sintética (SAR)

La joya técnica de los radares está en el instrumento. Se trata de un radar de apertura sintética (SAR) polarimétrico en banda L, con frecuencia central 1,275 GHz.

Pero vamos de a poco. Un radar transmite una señal que “rebota” en una superficie u objeto y regresa al sensor. En este caso, que sea polarimétrico implica que el radar no solo mide cuánta señal vuelve, sino también cómo vuelve según la orientación (polarización) de la onda electromagnética, lo que aporta información extra para distinguir tipos de terreno y cobertura.

Entonces, ¿qué se gana con la banda L? Al usar microondas de mayor longitud de onda que otros radares, puede penetrar mejor en vegetación y en la capa superficial del suelo. Eso ayuda a estimar humedad y a observar cambios del terreno con más robustez en condiciones complejas. En la documentación técnica de la misión se destaca, además, que la banda L puede penetrar el suelo del orden de metros según el tipo de suelo y que el sistema puede capturar datos en cualquier condición meteorológica.

¿Y por qué apostar por esto desde Argentina? Porque la humedad del suelo es una variable clave que condiciona producción agrícola, hidrología y manejo de riesgos. Poder anticipar encharcamientos, seguir zonas inundadas o caracterizar áreas con distinto contenido de agua permite tomar decisiones de gestión. SAOCOM fue diseñado, justamente, para producir mapas y productos orientados a usuarios del agro, gestión del agua y operadores de emergencias.

Los círculos dorados que se observan en la antena son elementos radiantes, que emiten las ondas electromagnéticas con las que el radar realiza las mediciones.
Los círculos dorados que se observan en la antena son elementos radiantes, que emiten las ondas electromagnéticas con las que el radar realiza las mediciones. Crédito: INVAP.

El sistema ítalo-argentino SIASGE

En el plano internacional, la misión SAOCOM se integra operativamente con satélites italianos COSMO-SkyMed dentro del sistema ítalo-argentino SIASGE. La idea de esta constelación conjunta es complementar radares. Mientras SAOCOM aporta la banda L, COSMO-SkyMed aporta banda X, más sensible a detalles finos de superficie.

Juntas, ambas constelaciones pueden ofrecer más frecuencia de revisita: con más satélites, se observan los mismos puntos del planeta varias veces, obteniéndose información que se actualiza constantemente. Y, además, se consigue un set de observables más amplio para emergencias y monitoreo, porque cada tipo de radar obtiene información distinta que se complementa para mejorar las imágenes.

Tal vez te interese: Volvé a ver el lanzamiento del satélite argentino SAOCOM 1B a bordo de un Falcon 9 de SpaceX

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí