Artemisa II, la primera misión tripulada de la NASA rumbo a la Luna después de 53 años, entró en la recta final. Este sábado 17 de enero, a las 7:04 a.m. hora local, el cohete Space Launch System (SLS) y la nave Orión comenzaron a rodar desde el Vehicle Assembly Building (VAB) hasta la plataforma Launch Complex 39B, en el Centro Espacial Kennedy, Florida.
Si bien la distancia entre los dos sitios, de unos 6 km, no parece demasiada, la operación logística es extremadamente compleja. El SLS tiene una longitud de 98 metros, un diámetro de 8,4 metros en su parte más ancha, y pesa más de 2.600 kg. Además, el cohete no viaja solo, sino que está integrado con el Mobile Launcher (ML), que incluye la torre de lanzamiento, con sus brazos y conexiones. En total, el conjunto pesa más de 5 millones de kilogramos.

El Crawler-Transporter-2 (CT-2), un coloso de 3.000 kg, recogió al conjunto de lanzamiento por el VAB y comenzó su trayecto. Según la agencia espacial, el traslado llevará unas 12 horas.
Una vez en plataforma, comenzará la integración final. Se deben conectar líneas eléctricas, ductos del sistema de control ambiental y las alimentaciones de propelentes criogénicos al SLS. Además, se encienden por primera vez todos los sistemas integrados a la plataforma para verificar que el hardware de vuelo y la infraestructura de tierra funcionen como un solo conjunto.

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