Boom Supersonic ha dado un paso revolucionario al adaptar su motor Symphony, diseñado para vuelos supersónicos, a un uso energético en centros de datos de inteligencia artificial (IA). El nuevo motor, llamado Superpower, es una turbina de gas industrial, que genera electricidad en lugar de propulsar un avión. Cada unidad Superpower entregará 42 MW de potencia nominal a alta temperatura ambiente.
Crusoe Energy, empresa que construye el primer centro de datos de IA Stargate en Abilene, Texas, ya encargó 29 turbinas Superpower. Este acuerdo, junto con una ronda de financiamiento de US$ 300 millones, impulsa el desarrollo del motor y, en última instancia, del avión Overture Mach 1,7.
La idea surgió de las crecientes necesidades energéticas de la IA. Blake Scholl, fundador y CEO de Boom Supersonic, relata que Sam Altman, CEO de OpenAI, le dijo que “la electricidad es el factor limitante para la IA. La red está saturada… tenemos racks de GPUs y nada donde conectarlos”.
Boom diseñó el Superpower para responder a desafío. Aprovechó el gran núcleo de alto empuje del Symphony adaptándolo a una operación continua en tierra. De este modo, la nueva turbina puede generar energía a escala industrial para alimentar centros de IA.

El motor Superpower
El Superpower es una turbina industrial derivada directamente del turbofan Symphony de Boom, y mantiene su arquitectura central, utilizando el mismo compresor de alta presión de seis etapas y la misma turbina de alta presión que fueron diseñados para soportar el régimen térmico del vuelo supersónico. Sobre esa base, Boom desarrolló un carrete de baja presión específico y una turbina libre posterior capaz de extraer energía del flujo de escape para generar electricidad a escala industrial.
La potencia nominal de cada unidad es de 42 MW incluso a 43 °C de temperatura ambiente, y el diseño conserva esa entrega plena aun en climas extremadamente cálidos. A 110 °F mantiene los 42 MW, un comportamiento muy superior al de las turbinas convencionales, que pueden perder hasta un 30% de rendimiento. Además, el sistema admite combustión dual, con gas natural licuado o diésel.

Finanzas y desarrollo: del motor al supersónico
Boom anunció una ronda de US$ 300 millones, liderada por Darsana Capital Partners, con inversores como Altimeter, ARK Invest, Bessemer, Robinhood y Y Combinator. La lógica, explica Scholl, es financiar el programa de motores hasta entregar el Superpower. Luego, afirma, el Superpower financiará al Overture.
En paralelo, el desarrollo del Superpower también actúa como banco de pruebas para Boom. El funcionamiento continuo del Superpower generará miles de horas de datos de prueba del núcleo del Symphony, fortaleciendo su fiabilidad y reduciendo riesgos de diseño. Se espera que la primera unidad de 42 MW esté integrada en un banco de pruebas hacia fines de 2026. Esta experiencia técnica, junto con el respaldo financiero, allana el camino hacia la certificación del Overture.
Nick Sheryka, vicepresidente de motores de Boom, destaca que contar con “un cliente que paga es un acelerador enorme” para todo el programa. Gracias al pedido de Crusoe y la inversión, Boom planea escalar la producción del Superpower a más de 4 GW anuales para 2030. Estos ingresos permiten financiar directamente el desarrollo del Overture, incluso apoyando la apertura de una planta de producción a gran escala.
El renacimiento del vuelo supersónico
El gran objetivo es el Overture, un avión comercial supersónico en desarrollo. Está diseñado para volar a Mach 1,7, unos 1.800 km/h, con una capacidad de 60 a 80 pasajeros y un alcance de 4.250 mn o 7.870 km. Boom proyecta introducirlo alrededor de 2029.
A esta velocidad, rutas transoceánicas frecuentes se acortan drásticamente. Por ejemplo, Nueva York–Londres tardaría menos de 4 horas en Mach 1,7. El Overture ya acumula unos 130 pedidos de aerolíneas, entre las que se encuentan United, American y Japan Airlines.
El motor Symphony fue diseñado justamente para sostener estas exigencias. Su gran núcleo de alta presión –optimizado para temperaturas extremas– y baja relación de derivación –aproximadamente 3:1– son inusuales hoy día, pero necesarios para vuelos supersónicos sostenidos.

Shyam Adhate, vicepresidente de Propulsión de Boom Supersonic, señala que este núcleo robusto fue concebido para rendir continuamente a Mach 1,7 y “produce el tipo de potencia necesaria para un turbo-reactor supersónico”, equilibrado con un bypass moderado para controlar el ruido. Esa misma robustez inherente hace que el Superpower sea un generador excepcionalmente capaz para IA y vuelo.
Así, Boom encontró en los desafíos de la inteligencia artificial un impulso para su proyecto supersónico. El Superpower aporta financiamiento, infraestructura de pruebas y datos reales para afianzar el desarrollo del Overture. La compañía afirma que esto le permitirá presentarse ante la FAA con el “motor más probado” que se haya visto, reforzando la confianza de los reguladores.
En conjunto, esta estrategia tecnofinanciera posiciona a Boom al frente de un posible renacer del vuelo supersónico comercial en la próxima década.
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